VOLATILIDAD, RENDIMIENTO Y EFICIENCIA

Alfa y Beta

VOLATILIDAD, RENDIMIENTO Y EFICIENCIA

[Por Matiana Flores]

Estos coeficientes indican la exposición al mercado que asume un inversionista o administrador de fondos y cuantifican lo eficiente o inacertado que se ha sido en la selección de acciones al integrar una cartera o sociedad de inversión.

La acentuada volatilidad ha sido uno de los signos distintivos de los mercados financieros desde que inicio la crisis financiera del 2008; aunque este año se acentúo en el segundo semestre por el problema de deuda soberana de Europa y Estados Unidos, la fragilidad del sistema financiero, el débil crecimiento económico y un elevado nivel de desempleo. En este contexto, resulta muy ventajoso utilizar la información que proporcionan sobre los activos financieros los coeficientes Alfa y Beta para seleccionar activos que permitan sortear los altibajos de la mejor manera posible; incluyendo en un portafolio diversificado acciones defensivas. Y de hecho, la Beta también se calcula para una cartera de inversión personal, una sociedad de inversión o un Exchange-Traded Fund (ETF).

El enemigo a vencer

El riesgo que se asume al invertir en acciones se segmenta de la siguiente manera:

  • No sistémico o específico: riesgos derivados de las propias características de una acción, por ejemplo, su situación financiera, administración, nivel de endeudamiento, sector en el que se desempeña, etcétera. Este riesgo, según la teoría, puede diluirse con una adecuada diversificación.
  • Sistémico o de mercado: derivado de las condiciones macroeconómicas nacionales e internacionales. La interrelación de las economías no nos permite sustraernos de lo que sucede en el resto del mundo. Hoy se destaca la solidez de la macroeconomía mexicana en medio de una seria crisis de deuda soberana de los países desarrollados; no obstante, hay variables que dependen en buena medida de lo que sucede en otros mercados, por ejemplo, el tipo de cambio, el precio internacional de los commodities (alimentos y metales) y la energía, y las exportaciones por sólo mencionar algunos. Incluso, aspectos políticos y sociales, algo que ha quedado más que evidenciado en la crisis de deuda de los países desarrollados (Unión Europea y los Estados Unidos), con la falta de acuerdos y liderazgo político para tomar las medidas necesarias que permitan restablecer la confianza y el equilibrio no sólo en los mercados financieros, sino también en la economía real.

Como el riesgo sistémico no se puede eliminar, la Beta es un indicador que puede ser de gran utilidad en el proceso de selección de las inversiones, ya que indica el nivel de volatilidad que presenta el rendimiento de una acción respecto a una variación del mercado en el que participa. En el caso bursátil mexicano nos referirnos al Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), aunque la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) también hace el cálculo con respecto a los siguientes índices:  IPC COMPMX, IPC LARGECAP, IPC MIDCAP, IPC SMALLCAP, INMEX, IMC30, y HABITA.

La Beta del mercado es 1. El Exchange-Traded Fund (ETF) Naftrac –cuya composición accionaria replica al IPC es igual a 1–. Si una acción tiene una Beta mayor a 1 implica un riesgo (volatilidad) superior al del mercado y se clasifica como agresiva. Pero, si la Beta es inferior a 1 significa que la acción tiene un riesgo menor que el mercado y se identifica como una acción defensiva. Si la Beta es igual a 1 implica que su riesgo es igual al del mercado y que su precio variará en la misma dirección y magnitud en que lo haga éste.

Vayamos a un ejemplo práctico: si la Beta de CEMEX CPO es de 1.651 significa que cuando el IPC suba en un 1%, el precio de esta acción se incrementara en 1.65%. De igual manera, si el mercado cae 1%, el precio de la acción descenderá 1.65%. Cabe anotar que las acciones del sector de la construcción se clasifican como agresivas.

Una Beta de 0.70 (ARA*) significa que el precio de la acción se moverá un 30% menos que su índice, o que seguirá sus movimientos en un 70%.

Es importante destacar que el rendimiento esperado de un título o de una cartera de inversión (por ejemplo un fondo) depende principalmente del riesgo sistemático, de ahí la importancia de conocer la Beta y evitar los instrumentos con un coeficiente igual o mayor a 1; al menos en un contexto como el actual pues, dicen los expertos, lo mejor es conformar un portafolio de inversión defensivo (acciones con Beta menor a 1), al menos en objetivos de inversión de corto y mediano plazo y con sólida posición financiera.

El coeficiente Beta también puede tener signo negativo. Una Beta positiva indica que el precio de la acción cambia en la misma dirección que la del mercado. Una Beta negativa indica que la dirección de la variación es inversa; esto quiere decir que el precio de la acción sube cuando el mercado baja.

Las acciones con coeficiente Beta igual a 0 están libres de riesgo del mercado (son súper defensivas). De acuerdo con la información de la BMV consultada para la elaboración de este artículo –con Betas y Alfas de febrero 2010 a enero 2011– ninguna acción registró una Beta igual a 0.

Ahora bien, el riesgo sistémico no se puede eliminar pero sí se puede cubrir o neutralizar utilizando instrumentos financieros como las opciones, los futuros, los swaps, etcétera. También, estos instrumentos pueden ser utilizados para maximizar Alfa.

Alfa, el valor agregado

El coeficiente Alfa indica el rendimiento promedio que otorga una acción cuando el del mercado es igual a cero, es decir, que no se mueve al alza o a la baja. Una acción que tiene un Alfa positivo proporciona al inversionista una rentabilidad superior a la que le corresponde por su riesgo.

Y al igual que el coeficiente Beta, Alfa puede tener signo positivo o negativo. Si es positivo indica que la acción registra un rendimiento superior al de su índice de referencia (mercado). Si es negativo, la evolución de sus rendimientos es menos favorable que la del mercado.

Si una acción tiene una Alfa bajo, esto significa que ha tenido peores ganancias comparado con su Beta, o sea que las ganancias no recompensan todo el riesgo que uno tiene que asumir. Si el Alfa es alto, entonces la acción ha obtenido mejores resultados comparado con su riesgo (Beta). Una Alfa de 1 significa que la acción ganó el monte exacto que debería haber ganado en comparación con su riesgo.

Lo ideal sería que tengas una acción con un alto Alfa, porque esto significa que ganarás más dinero en comparación con la cantidad de riesgo que estás aceptando, es decir, que la recompensa es mayor que el riesgo.

El cálculo del coeficiente Alfa se hace restando la rentabilidad media de la acción a la rentabilidad media del índice al que pertenece, en función de la volatilidad (Beta) de ambos factores, medidos a través de la Beta, dentro de un mismo periodo.

Alfa proporciona al inversionista una estimación de cuál debe ser la mayor o la menor rentabilidad (si es signo positivo o negativo, respectivamente), que debe esperarse del valor o de la cartera en relación con lo que se espera, según sea el riesgo del mercado de la inversión medido por la Beta.

Herramienta de selección

El coeficiente Beta indica la sensibilidad de una acción o de una sociedad de inversión a los movimientos del mercado. El Alfa considera las variaciones independientes del mercado que registra el precio de una acción. En un portafolio de inversión (por ejemplo, en un fondo) Alfa mide la rentabilidad adicional que obtiene una canasta de valores con respecto al índice de referencia (IPC u otros).

Ahora bien, aunque en teoría los coeficientes Alfa y Beta deberían ser iguales en el tiempo, en realidad esto no es así. Pueden modificarse por cambios realizados en la empresa y en el contexto en el que opera. Así, para calcular estos coeficientes no se utilizan datos históricos (de las primas de riesgo de la acción) de periodos muy largos. La BMV lo calcula con datos a 12 meses, en este caso se podría comparar los coeficientes obtenidos en distintos periodos para ver su estabilidad en el tiempo. Para valuar la rentabilidad futura de una acción (Alfa), se utiliza el Beta calculado y una estimación de la prima de riesgo de mercado.

Ahora bien, Alfa y Beta no aportan datos precisos sobre cuál puede ser la evolución de un título. Se trata sólo de perspectivas creadas a partir de los registros históricos de una acción, en función de su comportamiento y su volatilidad. Entonces deben tomarse como dos indicadores más de referencia para la elección de acciones en un portafolio de inversión.

En síntesis, Beta indica la exposición al mercado que asume un inversionista o administrador de fondos y Alfa cuantifica lo eficiente o inacertado que se ha sido en la selección de acciones al integrar una cartera o sociedad de inversión. Por lo tanto, si un fondo tiene un Alfa positivo, significa que lo ha hecho “mejor de lo esperado”, y si es negativo, indica que lo ha hecho “peor de lo esperado”.

Estrategia de inversión

En mercados al alza conviene integrar al portafolio acciones con Betas positivas y mayor a 1 (acciones agresivas).

Si las expectativas del mercado son claramente a la baja o con mucha volatilidad, lo indicado es seleccionar activos con Betas inferiores a 1 (acciones defensivas o menos sensibles a las variaciones de los ciclos económicos, por ejemplo, la industria alimentaria o servicios públicos), pues es de esperarse que el precio de estas acciones bajen menos que el mercado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s