ACCIONES DEL MERCADO BRITÁNICO

FTSE 100: papel para enriquecer nuestra cartera

ACCIONES DEL MERCADO BRITÁNICO

[Por Clem Chambers / Traducción Ursus]

Al momento de que escribo este artículo, los mercados de Alemania y Francia sumaban una caída de 25%. El Reino Unido estaba abajo “solamente” 16%. Este desempeño “menos malo” refleja el hecho de que el mercado británico es una especie de amortiguador ante la crisis del euro. La Gran Bretaña nunca se unió a la moneda europea y retuvo su divisa: la libra esterlina. De esta forma puede imprimir su propio dinero, una ventaja que casi equivale a una “tarjeta de libertad condicional” económica, contra la “prisión financiera” en la que se metieron algunos países con deudas insostenibles.

Una tasa de inflación aceptable, como la que tiene actualmente Inglaterra, hace maravillas para la deuda soberana de un país. Por ejemplo, si la inflación se mantiene en niveles de 5% durante más de cinco años, se observa que los ingresos por impuestos suben casi 30%, mientras que el valor de las deudas se desploma más de 20% en términos reales. Es el tipo de disciplina que se requiere para generar crecimiento económico, pero que muchos países no quieren asumir. Tan sencillo como eso: una tasa de inflación de 5%, que equilibra el presupuesto de cualquier nación y la salva de los graves problemas de deuda, como los que ahora vemos en la Europa continental.

Ahora bien, el viejo continente tiene a Alemania en el asiento del conductor, y ese país es alérgico a la inflación. Dejar que Grecia, Irlanda, España, Portugal y otros países de la eurozona se queden fuera del crecimiento, al inflar la moneda, es la última cosa que quieren los germanos. Por ende, los Eurobonos, que serían los medios para ello, van a estar fuera de la agenda, a menos que Europa realmente parezca estar en riesgo de desmembramiento.

Y ese escenario podría llegar a suceder.

En medio de todo esto, la divisa británica aparece, irónicamente, como un refugio financiero. Las autoridades inglesas buscan situarse fuera del problema económico en el que están envueltos sus vecinos a través de una inflación benigna, y han tomado, inteligentemente, el camino de la austeridad en las finanzas públicas. En ese sendero, tanto Estados Unidos como el resto de Europa occidental van a la zaga.

Aunque hay algo que no debemos olvidar: la libra esterlina siempre ha tendido a los rebotes, y esto, en relación con otros mercados, se traduce en que se pueden obtener muy buenas ganancias en periodos determinados, incluso si las acciones británicas que escojamos, o el índice en general (el FTSE 100) se quedaran estancados.

De todas formas, con los mercados a la baja no es buen momento para tomar riesgos excesivos. Sólo debemos considerar a las mejores compañías: el grupo que se conoce generalmente como las “blue chip”, o las empresas de bajo riesgo y crecimiento casi asegurado, aunque lento.

A continuación intentaré hacer una selección de emisoras dentro de este grupo de bajo riesgo, pero las subdividiré en categorías de bajo, mediano y alto riesgo. En el entendido que estas últimas serán las de alto riesgo dentro de un conjunto de acciones de bajo riesgo.

Puede parecer complicado eso de “alto riesgo dentro del bajo riesgo”, pero en un mundo sumido en una crisis financiera, este juego de palabras adquiere sentido. Así que, dentro de este conjunto de cinco emisoras de bajo riesgo, empecemos por las acciones de bajo riesgo, con una petrolera, un sector que yo siempre recomiendo en los portafolios por la evidente razón de que su materia prima es un commodity que seguirá siendo, por muchos años, el sustento del crecimiento económico en el mundo entero.

1. Inversión de bajo riesgo: Shell (RBS.L)

Shell no sólo es una de las grandes petroleras del mundo, sino que es conocida por ser una empresa conservadora, que va avanzando poco a poco, consolidándose en el mercado a pesar de su inmenso tamaño. Sin embargo, con un múltiplo Precio/Utilidad (P/U) menor a 10, y un dividendo de 5.4%, a los inversionistas de los mercados desarrollados les es difícil reconocer esa baja valuación. Cuando se habla del múltiplo P/U, los mercados del “mundo desarrollado” resultan baratos. Esto se debe, quizá, a que los precios de sus acciones han estado a la deriva (sino es que francamente a la baja) desde hace una década, desde que finalizó el ciclo alcista de 1980-2000.

En ese entonces las acciones tenían los mismos fascinantes y onerosos múltiplos que hoy tienen los títulos de China o India. Las valuaciones del Reino Unido de la actualidad pueden volver millonarios a muchos. Y eso es lo que muy probablemente suceda.

Mientras tanto, el mercado londinense (que, como vemos, está subvaluado) puede volverse a poner de moda otra vez, con acciones de empresas como Shell en pleno ascenso. Y hay poco que perder, porque mientras uno espera la eventualidad del crecimiento, un robusto pago de dividendos está asegurado.

2. Inversión de bajo riesgo: Aviva (AV.L)

Aviva es una las aseguradoras más grandes del Reino Unido, con una capitalización de mercado de £10 mil millones de libras. Como muchas de las acciones importantes del FTSE, se negocia a un múltiplo P/U muy bajo, y paga un jugoso dividendo.

Los dividendos son una demostración sólida de la salud de una empresa. Pagarlos en efectivo es prácticamente imposible si sus ganancias no son de muy alta calidad. Algunas emisoras pueden presumir de utilidades que se ven muy bien en los libros, pero con frecuencia no son ganancias líquidas. Éstas últimas demuestran que una compañía sí está haciendo dinero de verdad. Por lo tanto, en tiempos volátiles un buen refugio es invertir en un corporativo fuerte y con sólidos dividendos, como Aviva.

Su múltiplo P/U es bajo, de 7 veces, y su dividendo de 7.3%. Compañías de este tamaño pocas veces se ven a un precio tan barato. La razón de que actualmente se puedan obtener acciones de este tipo a tan buenos precios es sólo porque los bancos y las aseguradoras están “pasadas de moda”.

3. Riesgo medio: AstraZeneca (AZN.L)

Las farmacéuticas solían contar con el favor del público inversionista y arrojar buenos resultados. Después de todo, la población de los países desarrollados está envejeciendo, y los medicamentos son una forma de tecnología que promete beneficios tangibles a la gente. Había poco que perder, además de que los grandes laboratorios tienen protección legal y por tanto poseen el monopolio de la invención de fármacos. Por si fuera poco, quedan infinidad de enfermedades por curar. En la década de los 90, esto hizo que las farmacéuticas se pusieran de moda, y por tanto su precios subieron considerablemente.

Pero la moda cambió. Ahora lo que se dice de estas compañías es que han perdido las protecciones de sus patentes, que están sobre reguladas y que no han sido capaces de encontrar fórmulas innovadoras. Pero estas idas y venidas en las modas son buenas noticias para los inversionistas internacionales, pues con ellas se crean oportunidades de comprar a largo plazo emisoras muy importantes a precios de ganga.

AstraZeneca es un gigantesco laboratorio, que cubre prácticamente todas las áreas de la medicina. Vende £33 mil millones de libras al año. Tiene un múltiplo bastante bajo, de 8, y un dividendo de 5.8%, así como una inmensa reserva de dinero líquido. Si esta empresa no estuviera en un sector que el mercado desprecia actualmente, se podría decir que su compra es una inversión sin riesgo alguno.

Pero el riesgo no tiene que ver siempre con la realidad, sino con lo que la gente cree que la realidad debe ser. Por ejemplo, en este caso el riesgo no reside en el negocio como tal, sino en la tendencia del mercado. Y esa tendencia, o moda, va a cambiar tarde o temprano. ¿Cuándo va a cambiar? No lo sabemos a ciencia cierta, pero si la corriente de opinión cambia mañana o en 10 años, es lo de menos: comprar buenas acciones, aunque estén pasadas de moda, siempre va a producir, con el tiempo, buenas ganancias al inversionista inteligente.

4. Vodafone (VOD.L)

Esta compañía es una de las más grandes operadoras de telefonía celular en el mundo. Su marca está prácticamente en cada rincón del planeta. Si fuera un jugador de un mercado emergente sería una acción cara y altamente cotizada. Sin embargo, mientras que la primera cotización de Vodafone en el mercado de Londres, antes del crack de las puntocom, fue altamente valorada, 10 años después se ha convertido en un título de inversión patrimonial. Tiene un amplio dividendo de 5.3% y un múltiplo P/U de 11 (debemos recordar que la regla de oro para el mercado londinense es de 16 a 18).

Existen muchos modelos de valuación de emisoras, unos más complicados que otros, pero el más simple es el de Precio/Utilidad, porque te dice cuántos años llevaría adquirir la compañía completa con los niveles de ganancias que tiene en la actualidad. Obviamente, mientras más pequeño sea el periodo, más barata será la empresa. Echando un vistazo a los corporativos más grandes del índice, esta mirada (el P/U) es un rápido “chequeo médico” con el que se puede comparar cualquier negocio con el promedio. Si el múltiplo es demasiado alto, la acción deberá tener cada vez mejores resultados para continuar siendo tan cara. En el extremo opuesto, si el P/U se sitúa por abajo del promedio, hay una oportunidad para que el precio de la acción suba, siempre y cuando mantenga las expectativas del mercado.

Podemos observar que las perspectivas para Vodafone son buenas. En el largo plazo, tiene una muy buena oportunidad de retener un precio por acción que supere el desempeño del FTSE 100, hasta el punto en que sea valuada con un múltiplo P/U que esté en sintonía con el promedio de todo ese mercado, de 16 veces.

5. Alto riesgo: Barclays (BARC.L)

Las compañías del FTSE 100 están hechas para ser tan seguras, que incluso “viudas y huérfanos” pueden comprarlas sin poner en riesgo sus magros recursos. No obstante, y como ya vimos, los bancos de inversión en el contexto actual no pueden ser considerados de bajo riesgo, así que yo clasifico a las acciones de las emisoras financieras como de “alto riesgo dentro del bajo riesgo”.

En el Reino Unido hay “buenos” bancos, como HSBC y Standard Chartered, que quedaron intactos después de la crisis de 2008-9. En el otro extremo están los “malos” bancos, como Lloyds y RBS, que fueron en parte nacionalizados durante la crisis. En medio de estos extremos está Barclays.

Como inversionistas, es difícil saber si HSBC o RBS son “buenas” o “malas” acciones, porque la contabilidad que se exige a las instituciones financieras es opaca a un grado inexplicable. Esta es la razón por la que un día un banco puede aparecer como el ejemplo de la probidad financiera… y al siguiente esté a punto de la quiebra.

Esta opacidad provocaba que los bancos y las casas de Bolsa fueran inversiones impopulares aún antes de la crisis. Pero, sobre todo, en estos momentos les hace un flaco favor, pues muchos siguen viendo con desconfianza al sector financiero en su conjunto. No obstante, como dice el dicho, “esto también pasará”, así que los inversionistas con visión de largo plazo, que tengan posiciones en bancos que vayan a sobrevivir esta era de inestabilidad financiera, tendrán recompensas enormes por su paciencia.

Como decíamos, Barclays se sitúa entre los bancos que quedaron en graves problemas y los que se lograron afianzar. No tuvo que ser nacionalizado, pero aún así no tiene el estatus y la valuación con los que sí cuentan HSBC y Standard Chartered. La apuesta es que, después de unos años, vuelva a ganar la posición de banco “bueno”, y con ello atraiga una valuación más alta.

Todo esto tiene lógica porque se trata de una inversión de largo plazo, no de una apuesta. Mientras tanto, Barclays paga un dividendo de 3% y tiene un P/U de 6 veces. Es el tipo de papel que le brinda emoción a un portafolio (aunque debemos recordar que esa emoción no necesariamente es placentera). En una cartera de 20 acciones o más, esta acción puede añadir esa chispa de riesgo que otorgue un mayor porcentaje de rendimiento a los que decidan invertir con este horizonte.

Mientras tanto, la crisis de deuda soberana en Europa continúa y yo, por mi parte, prefiero mantenerme 100% líquido. Tal vez no sea la mejor estrategia, pero en este preciso momento se siente uno seguro. Algunas veces, no tener absolutamente nada de riesgo puede ser la mejor postura ante los mercados.

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