BÁJATE DE LA MONTAÑA RUSA

Ansiedad y pánico

BÁJATE DE LA MONTAÑA RUSA

[Por Gonzalo Solis]

Un entorno financiero como el que actualmente vivimos, donde hay que mantener todos los sentidos alerta para percibir las señales que se envían desde dentro y fuera del país, puede afectar nuestra salud. La ansiedad es un elemento que sin duda hará su aparición.

Sabemos que algunos inversionistas, sobre todo quienes tienen su capital en acciones bursátiles, reaccionan rápidamente a los datos que se van percibiendo en los vaivenes de las Bolsas de valores, tanto del IPC como de los principales índices internacionales. Inversores y corredores de Bolsa se hermanan, más allá de sus intereses comunes, en la emoción inevitable de la montaña rusa del desempeño de los mercados, y esta emoción deriva en reacciones que pueden afectar su salud física y mental.

La gama de alteraciones que pueden presentarse debido a la relación de causa-efecto de las inversiones y el estado financiero actual y futuro, provoca una propensión al desarrollo de trastornos como la ansiedad y las crisis de pánico, además de la depresión. Veámoslo así: si las acciones en el mercado suben, aunque sea un poco, el estado de ánimo del inversionista puede cambiar y ponerse alegre y amable; pero si por el contrario tienen un descenso, su actitud se tornará negativa ante los demás y se verá reflejada inmediatamente.

Alteraciones a la salud

Dentro de lo “normal”, la personalidad de quienes están involucrados en el proceso de invertir puede ser  tan variable que no sólo cambia de un mes a otro o de una semana a otra, sino de un minuto a otro, debido al seguimiento de los índices bursátiles nacionales, europeos, orientales y norteamericanos.

Es obvio que cuando se hace un portafolio de inversiones que incluye factores de riesgo moderado o alto, la tranquilidad del inversionista puede perderse de manera directamente proporcional al nivel de riesgo que se está asumiendo, por lo que las pérdidas generan grados distintos de depresión y las ganancias algo de euforia, pero la ansiedad es el común denominador en ambos casos.

Dicen que “en Bolsa hay que invertir lo que soporte tu cartera y tu corazón”, pero hay que agregar, “lo que soporte tu ánimo y tu estabilidad emocional”, pues pasar de la “ansiedad” a la “crisis de pánico” es algo que de ninguna manera puede ser agradable. La ansiedad es la respuesta ante un peligro real o imaginario, que no se ha manifestado totalmente, es decir, es un temor a lo que pueda pasar, pues cuando el evento ya ha sucedido la respuesta puede llegar a la euforia si hay ganancias, o a la depresión en caso de pérdidas.

Entendamos a la crisis de pánico como un temor infundado e irracional ante los eventos de la vida cotidiana. Por ejemplo, si las acciones bajan considerablemente y hay pánico, se toman decisiones poco acertadas. En un asunto tan sensible como el equilibrio multifactorial de las economías del mundo, los cambios en lapsos muy breves generan respuestas de ansiedad, y esto no sólo se traduce en nerviosismo por el desempeño económico, sino que realmente puede afectar la salud física.

Si existe ansiedad persistente, en el cuerpo suceden algunos cambios. Por ejemplo, poca salivación y sequedad de boca, aumento de la frecuencia cardíaca como si fueras atleta en actividad, aumento de la presión arterial y puede haber complicaciones si se padece hipertensión. El estómago responde ante la ansiedad persistente segregando HCl (ácido clorhídrico), que si pusiéramos una gota de éste en la palma de la mano, ¡la perforaría! Esta secreción aumentada sin alimento comienza por irritar la mucosa del estómago y al paso de los días puede generar una úlcera, cuyo dolor es característico en la boca del estómago (epigastrio), y  hasta provocar sangrado (el cual puede manifestarse a través de vómito con señales del liquido rojo, o bien si las evacuaciones se vuelven obscuras, como si fuese carbón).

Pero si la situación se torna en una crisis de pánico, las cosas pueden llegar a ser mucho más severas, pues si quien entra en pánico además es portador, por ejemplo, de diabetes mellitus, hipertensión arterial o problemas cardíacos, como la angina de pecho, puede desencadenar una complicación grave o incluso fatal.

Medidas preventivas

Pero no todo el panorama es tan malo: primero porque sabemos que la Bolsa no tiene un ritmo eterno de descenso ni de ascenso, y segundo porque sólo se deben invertir aquellos recursos que no mengüen nuestro estilo de vida. Pero sobre todo, no hay que olvidar que no hay títulos, ni recursos que sean tan vitales como la salud y la estabilidad emocional.

Para evitar la depresión, ansiedad y crisis de pánico durante los sismos financieros de estos tiempos es básico conocer el estado de salud, para que en caso de ser necesario llevar un control médico al día. Lo aconsejable es conocer los niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos; hacerse un electrocardiograma y una radiografía de tórax. Si se está bajo un tratamiento médico, hay que ser muy constante en la toma de los medicamentos sin excepciones, pues estos protegen de complicaciones.

También hay que dedicar 30 minutos al día para realizar alguna actividad física. Hay que evitar la ingesta excesiva de irritantes, grasa, sal, condimentos y azúcar. Si tomas al menos un litro de agua por cada 40 kilogramos de peso al día, comes tres veces y duermes por lo menos siete horas diarias, tu salud será un bastión difícil de vencer.

Otros buenos hábitos que pueden ayudar a mitigar la ansiedad y evitar caer en crisis de pánico son eliminar el tabaco y si bebes alcohol, que sea con moderación. También es bueno mantener un contacto estrecho con la familia y los seres queridos. Por eso lo mejor es cerrar la computadora al dejar la oficina y realizar actividades que distraigan, desde leer un buen libro, ir al cine o teatro, o simplemente ver televisión.

Si a pesar de todo esto la ansiedad y el pánico se presentan como olas incontrolables, es posible que se requiera de algún medicamento ansiolítico, que mediante la prescripción de un médico especialista devolverá la calma.

Si bien se trata de medicamentos de venta controlada, no hay que temerles, porque no son activamente adictivos ni alteran la inteligencia ni la visión de negocios, como antes solía pensarse. Es altamente probable que sólo se consuman por un periodo corto.

Así que no hay que echar en saco roto ninguna recomendación que haga el médico y recordemos que la mejor inversión es en la salud.

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