CÓMO EVITAR LA PRÓXIMA CRISIS

Dos caminos: recesión o crecimiento

CÓMO EVITAR LA PRÓXIMA CRISIS

[Por Alejandra Palomares Barrios y José Manuel Valiñas]

Jorge Suarez Velez, autor del libro "La próxima gran caída de la economía mundial".

Para Jorge Suárez Vélez, autor del libro La próxima gran caída de la economía mundial (Debate, 2011), no se espera una nueva recesión, sino “la próxima manifestación de la misma crisis” que venimos arrastrando desde 2008. En su texto, que se ha venido a colocar en el centro de la discusión sobre el entorno de altísima volatilidad que enfrentamos, hace un repaso minucioso sobre las causas que llevaron a que los países desarrollados se enredaran en un mar de deudas. Suárez Vélez, quien ha trabajado desde 1981 en instituciones financieras a lo largo del mundo y colabora como comentarista en distintos medios, como CNN en Español, avizora un panorama ciertamente complicado, aunque lleno de oportunidades.

¿Cuál será la próxima crisis?

Desde hace seis años vengo hablando en conferencias y entrevistas sobre el desequilibrio que padece el mundo, y justo lo que estamos viviendo ha coincidido la publicación del libro. Lo que sucede desde entonces es que a los gobiernos ya no les alcanza para seguir manteniendo el Estado benefactor. Les pongo un ejemplo: cuando en Estados Unidos se estableció la edad de retiro a los 65 años, la esperanza de vida estaba en 67: era un sistema diseñado para que la gente viviera bien sus últimos años, pero ahora la esperanza de vida está entre 78 y 80 años, por lo que estamos hablando de que el Estado tendrá que mantener más de 10 años adicionales ese gasto. A eso hay que sumarle la pirámide invertida de población (hoy son menos los económicamente activos). Y además durante muchos años los países desarrollados le enseñaron a su población a pensar que el retiro a una edad temprana era un derecho inalienable. Quizá lo fue, pero cuando las condiciones del mundo eran otras: ahora resulta insostenible hasta para el estado más rico del mundo. Te pongo un caso muy claro: para el 2025, si Italia quisiera seguir dando el mismo nivel de beneficios a su población, los trabajadores en activo tendrían que pagar impuestos de 87% de lo que ganan. Sencillamente, el Estado benefactor gastó de más, y ya no hay cómo fondearlo.

En Europa el problema es cultural. Pongamos el movimiento de los indignados, en España: puedo entender que muchos jóvenes estén enojados porque no hay suficiente empleo, pero también es una realidad que muchos de ellos conciben su carrera tomando en cuenta el número de años que piensan vivir del seguro de desempleo. Muchos deciden trabajar un año y al siguiente irse a vivir del paro y luego volverse a emplear. Es totalmente inadecuado pensar que el gobierno le debe de pagar a aquellos que no quieren hacerse cargo de sí mismos. El gobierno no genera empleos: sólo propicia burócratas que no producen nada en términos reales. El empleo sólo lo genera la empresa privada. Entonces, ¿qué están haciendo los gobiernos para apoyar la creación de empresas? Ese es el verdadero asunto por resolver.

Estados Unidos no ha tenido un Estado bienestar tan pesado como Europa Occidental, y aún así tienen graves problemas de deuda.

En ese país sucede algo ligeramente distinto, porque ahí desde los años 80 las familias se acostumbraron a vivir de prestado. El problema es que esos préstamos dependían de un colateral: su casa. En la medida en que el precio de ese inmueble aumentaba, gozaban de una creciente capacidad para tomar crédito, pero cuando los precios de los bienes raíces comenzaron a bajar, y cuando lo que la gente debe excedía el precio del colateral, las familias dejaron de consumir, y todo el sistema se contrajo.

Entonces tenemos un problema grave de bajo crecimiento en Estados Unidos y otro de deuda soberana en Europa, pero eso no es todo: también está el problema Chino. Ese país ha construido su crecimiento con bases insostenibles. Me parece incoherente que se piense que China es el país del futuro cuando sabemos que está dirigido por una dictadura autoritaria con niveles abismales de corrupción. Primero debe pasar por un proceso de democratización, porque es preocupante que, por ejemplo, la asignación de créditos sea por compadrazgo y no por criterios económicos. Eso tarde o temprano va a explotar. Así que no estamos hablando de una nueva crisis, sino de la siguiente manifestación de la misma crisis. No se trata de un problema nuevo sino de uno estructural, de un desequilibrio que observamos en 2008. Hasta ahora sólo se han dado paliativos por todos lados, pero se sigue sin entrar de lleno a resolver el problema. Por ejemplo lo que está pasando con Grecia: le dan más deuda y lo obligan a contraer su economía, con lo que tendrán más desempleo. Y todavía hay quienes piensan que en el futuro Grecia podrá pagar. Desde siempre, Grecia ha sido un país con serios problemas de recaudación de impuestos, porque la gente simplemente no está acostumbrada a pagarlos. Así que no hay duda de que entrará en default y probablemente termine saliéndose del euro. Pero el trago amargo lo debieron dar de una vez.

Lo que los europeos hicieron fue dar sólo un paliativo para posponer la crisis que viene, como lo hicieron los estadounidenses poco antes del 2 de agosto. No ha habido ninguna decisión que haya sido remotamente valiente.

¿Fue correcto que Estados Unidos haya elevado el techo de su deuda y vaya a aplicar recortes al gasto?

En principio creo que no pueden bajar el gasto de la forma en que se lo plantean. Es como si tuvieras a un paciente en quimioterapia y además lo pones a dieta porque está un poco pasado de peso: lo vas a debilitar más. Con las medidas que tomó el Congreso se va a limitar el crecimiento.

Eso no quiere decir que no se mejore la situación fiscal. Pero hay muchas cosas que no se hicieron. Se debieron eliminar algunos gastos que resultan absurdos. Por ejemplo, ¿cuál es la lógica de que haya subsidios agrícolas? Esos subsidios no los recibe el agricultor, sino corporativos billonarios como Archer Daniels Midland o ConAgra. Otro es el subsidio del etanol, que no ayuda en nada y más bien distorsiona el mercado de los alimentos. ¿Y por qué otorgan esos subsidios? Por el cabildeo que realizan en el parlamento todos esos grupos.

Además Estados Unidos debe salirse de las guerras. Tan sólo las de Afganistán e Irak le han costado un millón de millones de dólares. El otro tema es el de la recaudación, y lo que ha estado diciendo Obama, que los más ricos (2% de la población) pagan muy pocos impuestos, es erróneo. Puedes elevar los gravámenes y de todas formas seguirán pagando lo mismo, porque el problema no es el monto que les cobran, sino las deducciones que se permiten. El gran ejemplo es General Electric que, ganando $14 mil millones dólares al año, en el último ejercicio fiscal no pagó ni un solo dólar de impuestos, gracias a las deducciones. El problema no es de tasa impositiva, por lo que una propuesta más coherente de Obama debería ser bajar las tasas y modificar las deducciones.

Otra propuesta es tasar el consumo…

Por supuesto: imponer un IVA generalizado y dejar por la paz el ingreso de las personas. Que quien más consume que sea quien más pague. Cuando tienes tal carga impositiva sobre el ingreso, se acaba desmotivando el empleo. Si la tasa es sobre el consumo cada quien decide cuánto gastar, y si ahorra, también obtiene un beneficio.

Otra reforma necesaria es a los programas de salud, como Medicare y Medicaid, y a los de pensiones, porque deben estar dirigidos sólo a las personas que verdaderamente los necesitan. ¿Para que querría Warren Buffet una pensión del seguro social? Hace poco escuché que el administrador de un hedge fund usa el cheque que le llega del seguro social para ponerle gasolina a su jet privado. Ese tipo de cosas son las que no pueden permitirse. La solución no es desaparecer el Estado benefactor, sino empezar a racionalizarlo.

¿Cómo hacer que los debates en el terreno de lo político no nublen lo verdaderamente importante?

Decía el padre de la Unión Europea, Jean Monnet: “la gente sólo acepta el cambio cuando se enfrenta a la necesidad y sólo reconoce la necesidad cuando la crisis acecha”. Por eso creo que las crisis son necesarias, porque son una oportunidad para que se generen los cambios y los políticos logren ponerse de acuerdo, sencillamente porque ya no tienen otra opción.

Un gran problema de nuestros días es la gran polarización que existe, y los medios tienen gran responsabilidad en ello. Por un lado están cadenas como Fox, que lo único que hacen es golpear al presidente y por otro sale Obama en cadena nacional y en lugar de explicar qué es lo que realmente estaba pasando con el techo de la deuda, lo que dice es puro dogma: “todo es culpa de los ricos”.

Finalmente los que tomaron a Estados Unidos como rehén y extorsionaron a su presidente, los republicanos más radicales del Tea Party, fueron los que ganaron; y perdió la tibieza de Obama para enfrentarlos y llegar a las últimas consecuencias.

¿A dónde va a parar todo esto en el mediano plazo?

Dada la polarización de los medios, la gente no está escuchando al otro bando. Si eres una persona de derecha te la pasarás leyendo y escuchando sólo a los medios que te dicen lo que quieres escuchar, y lo mismo sucede si eres de izquierda. Justo lo que quiero hacer con el libro es reenfocar la atención al fondo de los problemas. Hasta ahora las soluciones al problema de fondo sólo se han aplazado con paliativos momentáneos, pero eventualmente vendrá una crisis que reviente el sistema como hasta ahora lo conocemos.

El problema de fondo es que el ingreso de los estadounidenses ha venido bajando desde 1970, pero hasta ahora no se notaba y por eso no había sido necesario hacer nada. En los 70 las mujeres se incorporaron a la fuerza de trabajo y con ello suplieron la baja de ingreso de las familias. En los 80 la baja del ingreso se sustituyó con deuda, que la gente pudo asumir porque las casas subían de precio. Pero ese recurso también ya se agotó y los precios de los inmuebles ahora están bajando, por lo que es momento de enfrentar la realidad: la mediana en el ingreso sigue en picada.

¿Cuál fue la propuesta de Obama frente a eso? Que los ricos le paguen a los que han visto disminuido su ingreso. Pero esto no es sostenible en ningún país del mundo. La única forma de solucionarlo es incrementando la competitividad. Estando de acuerdo en que Bush fue brutalmente irresponsable en lo fiscal, y que generó graves desequilibrios, hay que ver también que Obama se gastó 7% del PIB en “estímulos”, pero no se construyó nada de infraestructura con eso. Siguen faltando aeropuertos, carreteras, puertos, etcétera. Por ejemplo, el puerto de Nueva Orléans está urgido de $15 mil millones de dólares de inversión porque están haciendo más ancho el canal de Panamá y si ellos no tienen la capacidad de recibir el aumento de embarques que eso propicie, los sacarán del mercado. Hay una gran falta de visión.

Y en Europa sucede algo similar. Los países como España o Italia, que recibieron dinero al entrar a la Unión Europea, lo invirtieron en bienes raíces. El problema es que esta industria da empleo sólo mientras duran las obras, pero una vez terminadas no son más que ladrillos que poco suman a la productividad y a la economía de un país. Los países europeos periféricos no aprovecharon la oportunidad que tuvieron.

¿Una solución para la Unión Europea podría ser que salgan países como Grecia y entren otros como Turquía, cuya economía está en expansión?

Podría ser, sobre todo porque uno de los problemas más graves que tiene Europa es el demográfico: necesitan más población joven. No obstante, veo difícil que algo así suceda por las diferencias culturales que tienen los países musulmanes. Cuestión contraria ocurre en Estados Unidos, donde se han salvado precisamente por la migración, y hay que recordárselos. La migración es una bendición para su economía y así lo deberían de ver, siempre y cuando se efectúe de manera estratégica, con empleos temporales que incorporen a los migrantes al sistema. Si supieran que pueden regresar a Estados Unidos para otros programas, de forma continua, muchos migrantes volverían a sus países de origen.

¿Qué papel puede jugar México en este escenario?

A nuestro país se le abre una gran oportunidad: todo se está alineando para que entremos en acción. Pero nuestros políticos no se pueden poner de acuerdo para aprobar las reformas que tanto nos urgen, como la laboral y la fiscal. Los sindicatos son los que no lo permiten pero, ¿por qué los ciudadanos les permitimos que tengan un papel en el asunto? Porque representan votos cooptados y los políticos quieren evadir a toda costa las elecciones cerradas. Los legisladores no se dan cuenta que esta crisis internacional nos puede beneficiar mucho, y que esa ventana se puede cerrar muy pronto.

Ahora bien: si lo hacemos, México es la próxima China, de eso estoy seguro. México puede mostrar tasas de crecimiento altas en medio de un mundo estancado, porque Estados Unidos nos necesita más que nunca. Por una vez quitémonos la venda de los ojos y veamos la vecindad que tenemos con los estadounidenses como una ventaja única para intercambiar bienes y servicios por carretera. No dependemos de una industria marítima (por cierto, quebrada) para hacerlo, como le sucede a China.

Estados Unidos requiere de un aliado fuerte en el terreno de las manufacturas, ¿y que mejor aliado para esto que México, que tiene un mercado laboral de bajo costo y a la vez muy competitivo? Y no se trata de que vengan a esclavizarnos, sino de que mucha de la tecnología que traigan se quede en el país. Eso es lo que le quita el sueño a Estados Unidos con respecto a China: que con toda la tecnología que el país asiático está recibiendo, muy pronto los chinos ya no los van a necesitar, y eso mismo es lo que podría pasar en nuestro país.

Un ejemplo es lo que ha ocurrido con nuestra industria automotriz, que cada vez está mejor capacitada y ofrece empleos mejor pagados, por la sofisticación que ha alcanzado la manufactura en este terreno. Con estas oportunidades podemos quitarles espacios a los narcos, que tienen sitiados algunos pueblos porque ahí es la única forma de obtener ingresos. A los inversionistas hasta ahora parece no espantarles el problema del narcotráfico, y como ejemplo tenemos los anuncios de nuevas plantas de producción de Mazda y Audi.

Tras elevar el techo de deuda, ¿qué se debe discutir ahora en Estados Unidos?

Lo primero que necesitamos es entenderle a la crisis, porque de otra manera es muy fácil proponer soluciones mágicas incoherentes, que nunca sucederán porque no son sostenibles. Creo que se puede abrir una pequeña oportunidad cuando se establezca la comisión de legisladores que van a discutir qué es lo que se va a recortar del gasto. Lo que ellos resuelvan difícilmente lo podrán rechazar las Cámaras. Es una extraordinaria ocasión para que entre pocas personas se brinde algo de sentido común a la mesa de discusión.

¿Podremos evitar la próxima gran caída de la economía mundial?

Si se atiende la siguiente manifestación de la crisis con el mismo criterio que se ha querido ver en este último año, será imposible evitar una gran recesión. Se necesitan liderazgos mucho más competentes que los que estamos observando en el mundo. Mucho tendrá que ver también China como catalizador del problema, porque no sabemos cuánto más dure su modelo.

Nos debemos olvidar de ideologizar los problemas y actuar de manera más pragmática. Tenemos que admitir que ésta es una crisis muy seria, la peor desde la Gran Depresión, y por ende debemos asumir decisiones que no son las más evidentes ni las más fáciles. En la medida en que lo hagamos el mundo podrá entrar en un proceso de crecimiento mucho más sostenible y ordenado. Países como México pueden entrar en una etapa de desarrollo que no hemos visto. La oportunidad está tocando a nuestra puerta y la pregunta es: ¿qué le estamos exigiendo a nuestros políticos para que la abran? Tenemos que presionar y hacerlo en serio. Si llegaran los populistas al poder como resultado de una crisis como ésta, entonces sí que Dios nos agarre confesados, porque van a querer venderle a la gente las soluciones fáciles.

Eso es lo peor que nos podría pasar y es lo que siempre venden los populistas: creer que será fácil. Un ejemplo de esto es Venezuela, que tristemente volvió 20 años atrás, y los números no mienten: tras la crisis su recuperación será costosa y muy larga. Por eso hay que tener cuidado del canto de las sirenas, sobre todo porque esos políticos se presentan justamente en situaciones críticas, y la gente, al no entender lo que sucede, cree que esas promesas son lo que funciona.

Lectura recomendada

Título: La próxima gran caída de la economía mundial

Autor: Jorge Suárez Vélez

Editorial: Debate

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