ENTENDIENDO LOS HEDGE FUNDS

Eliminar el riesgo… puede ser riesgoso

ENTENDIENDO LOS HEDGE FUNDS

[Por Matiana Flores]

“Encuentra una tendencia cuya premisa sea falsa, y apuesta tu dinero contra ella”. Siguiendo esta máxima de George Soros, uno de los más célebres y exitosos administradores de hedge funds, muchos inversionistas han logrado amasar jugosas y especulativas ganancias.

Los hedge funds, fondos de cobertura o fondos de libre inversión, aparecieron en 1949 en Estados Unidos, aunque su expansión se dio a partir de la segunda parte de la década de los 90, cuando se abolió la ley Glass-Steagall, vigente de 1933 a 1999, que prohibía la participación directa de los bancos en operaciones bursátiles, entre otras medidas que limitaban la especulación y el riesgo de sufrir otro crack como el de 1929.

El objetivo de los hedge funds es eliminar (o reducir lo más posible) el riesgo implícito en las inversiones, combinando posiciones largas con posiciones cortas, con el fin de tener una cobertura de la cartera frente a los movimientos bajistas del mercado, y así lograr el máximo beneficio posible en términos absolutos. Esto lo hacen a través de una estrategia de compra de acciones con perspectiva de incremento en precio en un horizonte de largo plazo, combinado con ventas en corto (short selling): adquieren acciones con perspectiva descendente y que pertenecen a un tercero (las toman rentadas) para venderlas, y esperan a que las expectativas de baja se cumplan para después volverlas a comprar y devolvérselas a su dueño original. El diferencial de la venta en corto es la ganancia del fondo.

Paradoja

Aunque parezca contradictorio, estos instrumentos logran su objetivo de cobertura tomando más riesgo, ya que venden activos que en realidad no les pertenecen, con lo que asumen altos niveles de apalancamiento. Esta característica los hace “peligrosos” para sus propios accionistas y para el sistema financiero en su conjunto, pues aunque son administrados por expertos, éstos no son infalibles y sus errores pueden tener un costo demasiado elevado.

Los hedge funds administran esos riesgos y arman diversas estrategias para cubrirse. De esta manera, el riesgo sistemático o de mercado, que no puede eliminarse con la diversificación, es prácticamente nulo. El rendimiento de los fondos de cobertura suele ser mayor que el registrado por el promedio del mercado debido a la posibilidad que tienen de tomar posiciones cortas en activos, de invertir en activos no tradicionales y de protegerse (y especular) con derivados financieros.

Mercados no eficientes

La filosofía central de los hedge funds se basa en que el mercado no es eficiente (o sea, que todas las acciones tienen el precio que deben tener, por la ley de la oferta y la demanda), por lo que pueden presentarse discrepancias en el precio de los activos financieros (sobre todo en el corto plazo), mismas que son detectadas y capitalizadas por los hábiles y experimentados administradores de estos fondos, cuya participación tiende a eliminarlas (de modo que contribuyen a que el mercado sea más eficiente). Por ello, quienes manejan estos instrumentos dicen que brindan un beneficio.

Sin embargo, la operación de estos fondos ha alcanzado un alto grado de sofisticación, y a las ventas en corto (operaciones que pueden alcanzar niveles de apalancamiento de hasta 100 a 1) se les suman otras estrategias e instrumentos de inversión tales como el arbitraje estadístico, la renta variable direccional, las notas estructuradas, el global macro, el valor relativo, el mercado neutral, los fondos de fondos, la vinculación a eventos y los derivados de incumplimiento crediticio (CDS), entre otros. Los administradores de hedge funds más exitosos (entre ellos el mismo Soros) han etiquetado a algunos de estos instrumentos (como es el caso específico de los CDS) como peligrosos, y una verdadera “licencia para matar” (Soros dixit).

Fondos privados

A diferencia de los fondos de inversión tradicionales, los hedge funds están restringidos a inversionistas institucionales y calificados, los que cuentan con un capital mínimo de $1 millón de dólares y que además son conocedores de los mercados financieros, por lo que están conscientes del riesgo que asumen al participar en los fondos de libre inversión.

Entre los accionistas de los hedge funds destacan los bancos de inversión, empresas transnacionales, fondos de pensiones, grandes inversionistas individuales y otros hedge funds. Además, los administradores también son accionistas, lo que los hace copartícipes de los resultados obtenidos y por los que suelen cobrar al resto de los accionistas una comisión que va de 15 a 20% sobre las utilidades, más 2% por concepto de administración. Si hay pérdidas, no hay remuneración.

La opacidad y la escasa o nula regulación de este tipo de instrumentos se debe a su carácter privado, además de que aproximadamente el 60% de ellos está domiciliado en paraísos fiscales (de ellos, 37% está registrado en las Islas Caimán y 27% en Delaware, Estados Unidos), aunque el 80% es administrado en plazas financieras estadounidenses y el resto en la ciudad de Londres (la administración usualmente se hace en un lugar distinto). Son manejados por despachos, firmas de correduría, operadoras de fondos y por bancos de inversión, destacando nombres como Kenneth Griffin, Philip Falcone, John Paulson, James Simons y Julian Robertson, además de Soros.

Es precisamente el alto nivel de opacidad que tienen por ser fondos privados off shore (sin regulación) lo que les permite apalancarse por un importe superior al total del patrimonio que tenga el participante, llegando a acumular un endeudamiento de 100 veces lo que se invierte, potenciando riesgos propios y de terceros. También hay algunos hedge funds que no están registrados como off shore, sin embargo, la información que se tiene de éstos es escasa, pues no tienen la obligación de proporcionarla a las autoridades financieras correspondientes.

La permanencia mínima en uno de estos fondos es por seis meses, aunque algunos requieren un año o más. Hay hedge funds que llevan varios años en el mercado y otros que desaparecen al poco tiempo. Según los estudiosos del tema, los más grandes suelen ser los que más soportan adversidades y, por tanto, su expectativa de vida es más larga.

Crecimiento exponencial

El volumen de capital gestionado por los fondos de libre inversión ya era enorme en 2007, lo que significaba que cualquier decisión de compras o ventas masivas afectaría al mercado bursátil, de divisas o de bonos. Justo eso sucedió en el verano de 2007, cuando los hedge funds empezaron a vender acciones de forma masiva, lo que posiblemente provocó el sorprendente desplome de las Bolsas en el mundo (aunque algunos académicos afirman que no fueron estos instrumentos los que iniciaron las ventas que antecedieron la caída bursátil de 2008).

Con todo, su carácter altamente especulativo los mantiene siempre en la línea de la sospecha. Por ejemplo, el informe de la Comisión Investigadora de la Crisis Financiera (FCIC) destaca la importancia que tuvo en el desplome financiero de 2008 el haber socavado y abrogado la ley Glass-Steagall, lo que dio margen a una escasa regulación y fallas de supervisión, sobre todo en lo que a la operación de productos derivados se refiere.

El apalancamiento excesivo y la falta de transparencia se encontraban en el centro de la crisis, características intrínsecas de los hedge funds, que además registraron un importante crecimiento a partir de la derogación de la ley señalada. Por ejemplo, en 1990 gestionaban $30 mil millones de dólares, en 2000 la cifra ascendió a $408 mil millones y en 2010 ya eran $1.9 billones de dólares, aunque el monto más elevado se registró en 2007 con $2.2 billones. El nivel de apalancamiento observado entre 2000 y 2010 se ubicó en un rango de 110 a 167 veces el total del patrimonio.

En América Latina se realiza cada año el Hedge funds World LatAm, en donde se analizan las oportunidades y tendencias en estos mercados.

Regulación en puerta

La crisis de 2008 provocó la salida de inversionistas y la quiebra de algunos hedge funds porque se incrementó la aversión al riesgo. Sin embargo, esta industria sigue vigente, aunque quizá deberán someterse a nuevas reglas. Por ejemplo, se está proponiendo que sean más transparentes, que ofrezcan más información de su operación y de los riesgos que asumen, aunque sin eliminar la flexibilidad, pues de otra manera se les quitaría una de sus funciones clave: eliminar discrepancias entre activos financieros.

Otra medida es la posibilidad de aplicar la Tasa Tobin (hoy denominada Tasa Robin Hood). Se trata de un hipotético impuesto sobre el flujo de capitales en el mundo, que fue propuesto por el economista James Tobin en 1971. Hoy en día algunos gobiernos y muchos de los más importantes economistas a nivel global opinan que los ingresos obtenidos a través de este gravamen podrían ser una importante fuente de financiamiento para combatir la pobreza en el mundo, además de que dicha tasa serviría para restringir la volatilidad de los mercados de capitales.

La tasa debe ser baja (se propone un 0.05%) para penalizar solamente las operaciones puramente especulativas de ida y vuelta, a muy corto plazo, y no a las inversiones productivas. Las operaciones a más largo plazo (un año o más) no resultarían tan perjudicadas, ya que sólo tributarían al principio y al final (entrada y salida).

A los gobiernos pioneros en esta propuesta como Francia, Alemania y España se han unido otros como Austria, Bélgica, Finlandia, Hungría y Luxemburgo, que han mostrado su compromiso públicamente.

Fondos tradicionales vs. Hedge funds

Fondos tradicionales Hedge funds
Regulación Elevada Casi nula
Información Obligatoria con periodicidad diaria, trimestral y anual Opcional y poco frecuente
Liquidez Diaria Trimestral, semestral, anual o cada dos años
Número de participantes Ilimitado Limitado
Registro Obligatorio Opcional. Puede ser domiciliado en un territorio off shore, con lo que aumenta su opacidad
Objetivo de inversión Batir un índice (benchmark) Obtener alta rentabilidad
Correlación con el mercado Elevada Baja
Apalancamiento No permitido Permitido
Riesgo total Menor en los hedge funds, aunque el riesgo que asumen es mayor por el apalancamiento en que incurren.
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