ELEFANTES EN LA SALA

[Por Pedro Alonso Angulo]

En la columna que publiqué en estas páginas a principios de julio, me atreví a decir que la pregunta importante para los inversionistas, de cara a la segunda mitad del año, era si los precios en los mercados habían bajado lo suficiente para llegar a ese nivel en el que no hay duda que hay que comprar. La respuesta era que probablemente no era así, y que todavía había cosas por ver. Es decir, que los mercados podían bajar aún más de lo que lo habían hecho durante el primer semestre de este 2011.

Lamentablemente mi idea (mi toma de riesgo) resultó correcta en cierto sentido, que va más allá del nivel de los precios que ciertamente tuvieron un repunte durante el mes de junio. Por ejemplo, el mercado accionario en México entre enero y principios de junio había perdido 11%, y hacia finales de ese mismo mes la caída se redujo a 5%.

En el caso del mercado de Estados Unidos, el S&P 500 tuvo un comportamiento distinto, pues la baja importante no inició en enero, sino en mayo. Sin embargo, de principios de ese mes a mediados de junio bajó algo más de 8%, aunque a finales de junio la pérdida se había reducido a 1%.

La mala noticia es que a partir de los puntos máximos del alza de junio y julio, los mercados iniciaron una corrección que, si bien en estricto sentido es técnicamente correcta y se enmarca dentro de los límites permisibles, está rodeada de un ambiente que no sólo la explica, sino que la califica. Y esa calificación no es buena, porque habla de los grandes temas que las medidas de política económica que se adoptaron (sobre todo en los países desarrollados), no sólo no fueron todo lo correctivas que se esperaba, sino que causaron grandes distorsiones. Esas distorsiones tendrán que ser corregidas, aunque aún no se sabe cómo. Lo que sí resulta evidente es que los problemas son grandes y su posible solución será costosa y tomará más tiempo de lo que muchos creían.

Contra la “sabiduría convencional”

Desde hace más de un año he escrito en este y otros espacios sobre el tema de la deuda en varios países de Europa y en Estados Unidos, haciendo énfasis en los problemas que trae consigo su financiamiento y las consecuencias que las distintas opciones de solución pueden tener para la economía mundial, pues no hay que olvidar que ahora todos tenemos que ver con todos. Señalo lo que he escrito sobre el asunto porque creo que cuando los analistas hablamos de cosas que aún no ocurren, solemos dar la impresión de estar hablando de fantasías, por decir lo menos, y por lo tanto tenemos que ir en contra de eso que se llama la “sabiduría convencional” (término acuñado por John Kenneth Galbraigth), es decir lo que el público en general admite como cierto.

El problema de la “sabiduría convencional” es que tiene como principal enemigo a la realidad, lo que con frecuencia es difícil de reconocer. Los analistas tratan de poner como base de su tarea los elementos que integran a la realidad, y de inferir los hechos que pueden ocurrir a partir de ello, sin tratar de predecir, y nunca de adivinar. No se pretende exactitud en ninguna dimensión (cantidad, tiempo, espacio, etcétera), pero sí una razonable anticipación de lo que puede ocurrir. Por eso el título de este artículo.

“Elefantes en la sala”. Imaginen la escena. Si ustedes son personas más o menos normales tienen una sala en la que no cabe un elefante, y dos o tres, menos. Pero resulta que ya están ahí. Desde luego que no aparecieron por generación espontánea: entraron poco a poco y alguien no quiso asumir lo que era evidente.

Es el caso de las deudas de varios países de Eurolandia y desde luego en Estados Unidos. A esto se debe agregar la desaceleración del crecimiento en los países emergentes, particularmente en China, que tienen que hacer algo con la inflación que vienen registrando y que amenaza con desestabilizar su crecimiento. El crecimiento, en su avance suele generar una serie de distorsiones que con el paso del tiempo generan “burbujas” en varios campos de la actividad económica, y

si no se les hace frente (lo que casi nunca ocurre, pues parece que es ir en contra del progreso) a la postre se convierten en verdaderas amenazas.

Problema político

En el caso de las deudas europeas el problema es múltiple, pero al final se trata de financiar algo que por sus montos resulta desproporcionado, y además sin tener una fuente clara de repago. ¿Por qué? Porque los países a los que hay que financiar guardan condiciones de desorden económico que se refleja en un gran déficit fiscal a causa de lo de siempre: el gobierno gastó más de lo que era capaz de ingresar, y lo hizo durante mucho tiempo, creando una especie de fantasía de bienestar para la sociedad que ahora no está dispuesta a dejar ir. Lo anterior deriva, entre otras cosas, en una pérdida de apoyo para la clase política en el poder, además de las manifestaciones genuinamente populares.

Otra cara de las deudas europeas es que los pasivos de unos son los activos de otros. Es decir, los gobiernos que se endeudaron vendieron a través del mercado sus deudas, en forma de bonos soberanos, a gobiernos, bancos, fondos de inversión de todo tipo, y a otros intermediarios financieros que hoy por el devenir de las cosas registran en sus libros minusvalías por esas inversiones, mismas que, de venderse en los mercados, se convertirán en pérdidas cuantiosas con impactos en sus resultados y en su capital. Esto los pondría en necesidad de buscar “fondos frescos” para cubrir sus pérdidas y resarcir su capital (para seguir operando), lo que nunca es fácil, y mucho menos ahora. En Europa además hay una postura del Banco Central de subir la tasa de interés para combatir la inflación y ganar credibilidad en este frente, lo que implica que el financiamiento de las deudas será más caro y, por ende, más difícil de pagar.

Desde luego que se enfrenta un problema político: ¿cómo pueden convencer los países más solventes a sus sociedades para que admitan poner parte de los ahorros nacionales para cubrir las imprudencias de otros? Muchos opinan que esas reservas deberían usarse para beneficiar a la ciudadanía, ¿y quién podría decir que les falta razón? Por todo lo anterior, instrumentar una solución no es simple. Por ejemplo, decidir por el lado de una renegociación para evitar un “default” implica admitir una eventual reducción de la deuda, extensión de plazos y un plan creíble de fuerte austeridad por parte del deudor, pero eso inevitablemente lo condena a varios años de crecimiento mínimo, por la falta de recursos.

Contra las cuerdas

En el caso de Estados Unidos, el problema de lo delicado de su condición fiscal y financiera tiene al gobierno literalmente contra las cuerdas. En los primeros días de este mes se sabrá si se acepta la ampliación al techo de endeudamiento. Si nos hemos preocupado mucho por un “default” de Grecia, imaginemos lo que podría pasar con uno, aunque fuese parcial, por parte de Estados Unidos. Así que es previsible que se dará un acuerdo legislativo, aunque con muchas negociaciones y cesiones, y el inmenso problema del déficit no se solucionará de la noche a la mañana.

El presidente Barack Obama ha propuesto un incremento de impuestos que afectaría a los niveles de más altos ingresos de la sociedad y a cierto sector de las empresas. En sus palabras: a los millonarios, los billonarios y a las empresas poseedoras de jets.

Esa retórica, además de sacarles ronchas a los republicanos, los lleva a adoptar una posición opuesta, aun cuando no pensar en un alza de impuestos es inadmisible en la situación actual. Y ellos presionan para que se disminuyan los gastos del gobierno en los programas de cobertura de salud y otros de corte asistencial.

En cualquier caso, los “elefantes” anteriores están ya instalados en la sala. Hay que encontrar la forma de sacarlos y por el momento hay que alimentarlos y lidiar con todos sus desechos, evitar que se muevan mucho y aprender de esta experiencia. Y cuando volvamos a tener indicios de que otro “bicho” de dimensiones fuera de nuestro control quiere entrar a nuestra casa, lo impidamos a como dé lugar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s