DEUDA SÍ… PERO A LARGO PLAZO

Visión a futuro

DEUDA SÍ… PERO A LARGO PLAZO

[Por Rodolfo Campuzano]

Una de las principales estrategias que las autoridades a nivel global adoptaron para salir de la crisis hace tres años, fue reducir las tasas de interés a niveles nunca antes vistos. Aún se requieren tasas bajas, pero ahora para eliminar los riesgos de elevado endeudamiento que están latentes en varias regiones. Del lado de los inversionistas, esto plantea una situación difícil, pues los intereses que ganan son claramente insuficientes.

En casi todo el mundo las inversiones con tasa libre de riesgo pagan prácticamente nada. México no es la excepción: desde hace casi dos años el Banco de México (Banxico) ubicó la tasa de referencia en 4.5%. Si expresamos estos rendimientos en términos reales (descontando la inflación), veremos que no existe una mejora en el capital invertido y el poder adquisitivo prácticamente sigue siendo el mismo, si no es que se torna negativo.

¿Dónde quedaron las ganancias?

En México podemos jactarnos de que se ha hecho una buena labor en la administración financiera, así como en el manejo de la deuda pública. Desde su autonomía, el Banco de México (Banxico) ha eliminado el problema de la inflación en nuestro país: llevamos casi 10 años con inflación anual de un dígito y cerca de ocho en que difícilmente sobrepasa 5%. Estas condiciones han permitido que se elaboren curvas de tasas de interés a plazos que llegan hasta los 30 años, algo impensable en otras épocas. Incluso, el gobierno se dio el lujo el año pasado de emitir deuda a un plazo de ¡100 años! Recordemos que hace apenas unos años la mayoría de la gente sólo invertía a un plazo máximo de siete días.

Invertir a plazos largos brinda la oportunidad de ganar mejores tasas. Un bono del gobierno a 30 años paga intereses superiores a 7%, lo que da una tasa real positiva.

Esto no se trata de “congelar” el dinero por muchos años. La deuda mexicana de largo plazo tiene un mercado muy líquido, de tal forma que los bonos pueden comprarse y venderse todos los días, en caso de que necesites tu dinero de vuelta. Sin embargo, esta característica es el principal riesgo de los títulos de deuda con vencimientos lejanos, ya que deben valuarse todos los días.

En épocas en que los inversionistas anticipan un alza de tasas, los bonos a plazo pierden atractivo. Dado que hay más vendedores que compradores, su precio baja. En determinados episodios, se pueden incluso presentar minusvalías. Mientras mayor sea el plazo de vencimiento, más sensible será el precio a estas circunstancias.

Sin embargo, un portafolio con una adecuada diversificación en términos de plazos y vencimientos, con el tiempo terminará generando mayores rendimientos que la inversión libre de riesgo a un plazo corto. Simplemente, mantener la posesión de estos papeles hasta su vencimiento garantiza la recuperación del capital invertido.

La política de baja de tasas continuará por un tiempo, y con ella la curva de rendimientos que premia a las inversiones con mayor horizonte. Vale la pena reflexionar sobre las ventajas de invertir en bonos a mayor plazo.

* Rodolfo Campuzano es director de Análisis y Estrategia de Invex Banco. Síguelo en Twitter: @rod_campuzano
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