FALTA DE ESTÍMULOS A LA INVERSIÓN

Sistema de pensiones

FALTA DE ESTÍMULOS A LA INVERSIÓN

[Por Manuel Somoza]

Uno de los temas económicos más complejos a los que se enfrentan la mayor parte de los países del orbe, es el retiro y la jubilación. El tema tiene muchas aristas, ya que por un lado toda la gente merece una jubilación digna, pero para tener derecho a ella, tendría que existir como contraparte el haber creado provisiones o reservas para tal efecto.

Además, el tema se complica porque dadas las mejoras científicas relacionadas con asuntos de salud, la esperanza de vida se ha ampliado en una forma notable. Esto simplemente por tocar algunos de los temas que engloban el problema, pero en resumen, muy pocos países pueden decir que tienen cubiertos los pasivos que implican el retiro y la jubilación de sus ciudadanos.

México no es la excepción, y es muy preocupante que estemos desaprovechando el hecho de contar con una población relativamente joven (esto de joven nos durará máximo 30 años) para implementar mecanismos que permitan que las expectativas de retiro y jubilación sean, cuando menos, razonables para los mexicanos.

Sistema incosteable

Como es sabido, nuestro sistema de pensiones sufrió cambios muy importantes a partir de la nueva ley del IMSS, que entró en vigor en 1997. Antes de esa fecha, los mexicanos inscritos en esa institución podían jubilarse después de 30 años de servicio y de haber cumplido 65 años de edad, lo que les daría derecho al 100% de su pensión. Durante muchos años esta pensión tenía un tope de 10 salarios mínimos, que después se incrementó a 25 (aunque en este tema existen algunas controversias por resolver).

El sistema parecía no ser tan malo; sin embargo, desde la fundación del IMSS, el 19 de enero de 1943, hasta 1997, por múltiples motivos no se constituyeron en esta entidad las reservas necesarias para cubrir los pasivos que se estaban adquiriendo. Muy probablemente la mayor parte de los recursos que le fueron asignados al IMSS, tanto por el gobierno como por los empresarios, fueron a parar a la construcción de toda la infraestructura hospitalaria con la que hoy cuenta el Seguro Social. Por esa razón, las jubilaciones existentes se vienen pagando con recursos presupuestales, año con año. El sistema anterior al de 1997 era más generoso que el actual, pero era insostenible, y por lo tanto, su permanencia iba a ser cada vez más cuestionada.

Nueva ley

Los cambios a la Ley del IMSS implican un sistema menos dadivoso, pero tiene la ventaja de ser mucho más factible, ya que desde el 97, con la creación de las afores, todos los mexicanos inscritos en el Seguro Social tienen una cuenta individual a su nombre, que está invertida en valores que sí existen. La problemática del nuevo sistema es que la tasa de reemplazo es muy baja. Esto quiere decir que todos los mexicanos que ingresaron a la fuerza de trabajo a partir de 1997, y que forzosamente están en el nuevo esquema, van a recibir en el mejor de los casos el 25% de su último sueldo. En tanto, los mexicanos que ingresaron antes del 97 al IMSS tienen la opción de escoger su retiro con base en la ley de 1973 o con la de 1997 (por supuesto, a los que estén en este caso les conviene más elegir el sistema anterior).

Algo que deberíamos de promover es el ahorro fuera del esquema gubernamental, como complemento y con miras a obtener una jubilación cuando menos decente. Es indispensable, para lograr lo anterior, un esquema fiscal que resulte muy atractivo para que los mexicanos de cualquier edad, pero sobre todo los más jóvenes, empiecen a ahorrar y de esta forma compensar lo que el sistema actual de pensiones no les puede dar. Una forma de ir creando ese ahorro es con las cuentas de ahorro voluntario y complementario de las mismas afores, que han tenido muy buen desempeño en rendimientos.

En México, desafortunadamente las autoridades hacendarias no han querido otorgar estos beneficios fiscales que resultan indispensables para enfrentar un tema tan delicado. El ahorro individual seguramente no es la única forma de atacar el problema, pero por algo debemos empezar.

Afores: buen desempeño

  • De los casi $1.4 billones de pesos que hay en el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), más del 40% lo constituyen los rendimientos acumulados durante 13 años que lleva de operación este organismo.
  • La plusvalía del 2010 fue superior a los $142 mil millones de pesos, lo que significó más del 10% de los activos administrados.
  • El rendimiento histórico de las siefores ha sido de 13% nominal promedio anual, y de 6.6% en términos reales.
  • Hay 41 millones de cuentas que administran 15 afores.
  • Las afores invierten el 8.31% de los recursos de los trabajadores en instrumentos de renta variable nacional; 9.54% en renta variable internacional; 17.53% en deuda privada nacional; 2.64%; en instrumentos estructurados; 3.2% en deuda internacional, y 58.78% en deuda gubernamental.
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