TU PORTAFOLIO EN UNA ACCIÓN

Aprovecha los Exchange-traded Funds (ETFs)

TU PORTAFOLIO EN UNA ACCIÓN

 [Por Ricardo Vázquez]

Los ETFs tienen lo mejor de dos mundos: adquieres canastas diversificadas y operan como una acción a precios de mercado.

Una de las reglas elementales de las inversiones, tal vez la más importante de todas, es la diversificación, misma que puede resultar difícil de cumplir a cabalidad cuando hay poco conocimiento de los mercados y sus instrumentos. Sin embargo, en los últimos años, a través de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) se ha puesto en operación un instrumento que cumple con este objetivo de manera sencilla y con incontables beneficios para el inversionista. Nos referimos a los Exchange-traded Funds (ETFs), que en México se denominan Títulos Referenciados a Acciones (Tracs). Su esencia es, precisamente, ese tan preciado bien que es la diversificación.

Se trata de fondos abiertos que pueden ser comprados por cualquier persona, porque están listados en la BMV como si fueran acciones individuales de una empresa. De tal forma, tienen la bondad de que a través de la compra de un solo título el inversionista adquiere un portafolio compuesto por un grupo de acciones representativas de un sector o de un índice accionario.

“Los Tracs son certificados de participación que representan el patrimonio de fideicomisos de inversión y que mantienen en posición canastas de acciones de empresas cotizadas en Bolsa y efectivo –señala Catalina Clavé, directora de productos de información y estadísticas de la BMV–. Su objetivo primordial es replicar el comportamiento de las acciones o portafolio al que están referidas (subyacente). Estos certificados son colocados en Bolsas de Valores y permiten al inversionista comprar o vender un índice o portafolio de acciones a través de un solo título, proporcionándole profundidad, liquidez y mayores opciones de inversión”. Los ETFs agrupan títulos de renta variable (es decir, acciones que cotizan en un índice) o replican el comportamiento de instrumentos de deuda y commodities, o materias primas.

“Estos instrumentos combinan las bondades de una sociedad de inversión tradicional con las cualidades de una acción que cotiza en un mercado de valores –indica a su vez Salvador Gómez Galaz, Responsable global del negocio de ETFs en BBVA Bancomer–. Su objetivo primario es replicar un índice, y en segundo término buscan ser un medio de inversión eficiente, porque operan todos los días y dan acceso a los tenedores a una canasta muy diversificada. De hecho, la diversificación del instrumento es inherente a él, y gracias a que se opera como una acción, refleja el precio exacto al momento de la sesión de operaciones intradía del mercado”.

Los ETFs tienen lo mejor de dos mundos: el inversionista adquiere canastas diversificadas compuestas por diferentes activos, como renta fija, renta variable o commodities (dependiendo del índice que buscan replicar), y operan como una acción a precios de mercado en la BMV.

Bondades del instrumento

El primer Trac, denominado NAFTRAC, nació en 2002 y replica el comportamiento de las 37 emisoras que conforman el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la BMV. De esta manera, los inversionistas ya no tienen que comprar las acciones individuales del IPC: al adquirir los títulos de NAFTRAC de inmediato se está invirtiendo en esas 37 acciones. Es el Trac más grande y hoy tiene aproximadamente $75 mil millones de pesos invertidos.

El atributo principal de los ETFs consiste en que combinan algunos beneficios de la inversión directa en acciones y son susceptibles de ser adquiridos intradía, con los beneficios similares a los de una sociedad de inversión indizada, con mayor frecuencia y menos costos que los que implica la inversión en sociedades de inversión.

Un fondo de inversión cerrado o tradicional se compra con el precio del día anterior, y cuando se hace un rebalanceo, el manejador del fondo decide qué sacar y qué meter. En un instrumento transparente como el Trac, el inversionista sabe qué acciones entraron o salieron del fondo, al estar ligado a un índice, además de que el rebalanceo se hace a un plazo mayor (por ejemplo, cada seis meses, cuando se realiza la revisión de la muestra del índice), lo que le permite al cliente tener una inversión de mayor plazo. Por ello Catalina Clavé define a los ETFs como “la inversión más limpia” del mercado.

Por su parte, Carlos Curiel, Vicepresident Client Sales Manager T&SS de JP Morgan Chase Bank en México, enlista las siguientes bondades de este tipo de instrumentos:

  1. Diversificación por sectores, de distintas industrias (telecomunicaciones, inmobiliaria, construcción o infraestructura, financiera, minera, etcétera).
  2. Se puede tener exposición en mercados objetivo, porque existe la posibilidad de invertir en el país que te guste. Es decir, también puedes diversificar tu inversión por mercados (países) y regiones.
  3. Menor riesgo, gracias a una mayor diversificación.
  4. Transparencia, porque siempre sabes qué hay dentro del ETF, qué activos tiene y qué porcentaje de cada uno.
  5. Bajos costos de comisión por administración.
  6. Facilidad de creación y cancelación del ETF. Puedes entrar y salir en el momento que quieras. La alta liquidez es una de sus características principales. Por ejemplo, seis de las 10 acciones más operadas en el New York Stock Exchange son ETFs.
  7. Siempre tienen un precio en tiempo real.

Siguiendo al subyacente

Catalina Clavé detalla que a partir de la creación del NAFTRAC en 2002, la BMV ha procurado hacer índices de sectores, porque antes de tener Tracs o ETFs se tienen que tener índices base (subyacentes). “Hemos procurado hacer índices por sectores; por ejemplo, en el sexenio de Vicente Fox la vivienda tuvo un gran impulso, entonces se hizo un Trac llamado Habita, a partir de un índice inmobiliario. Esto permitía obtener ganancias al invertir en un sector con expectativas de crecimiento, pero previo a ello existía un índice que reflejaba el comportamiento de las desarrolladoras de vivienda que cotizan en Bolsa”.

“Un Trac te permite enfocarte en un sector específico, pero mitigando el riesgo, por estar participando en todas las emisoras de ese mismo sector en una sola acción”, comenta la ejecutiva, subrayando el valor más importante, para ella, que tienen estos instrumentos: la diversificación de sectores y mercados.

Otro ejemplo, pero ahora en el presente sexenio, es el apoyo que ha recibido el sector infraestructura por parte del Gobierno Federal, por lo que se le puede apostar a un Trac de infraestructura llamado Construye, “y hacerte socio de un grupo de empresas que llevan estos proyectos, participando de sus ganancias”. “Entonces, lo que está haciendo la BMV es conformar portafolios de inversión con carteras de más de 10 emisoras, donde la Bolsa se encarga del balanceo y de la transparencia en el manejo de esta canasta (índice). Mientras, los intermediarios como Protego, BBVA Bancomer, BlackRock, etcétera, se encargan de darle bursatilidad y promoción”.

Salvador Gómez Galaz refiere que los índices o carteras a las que se refiere la Bolsa ofrecen:

  • Representatividad de los sectores que los conforman.
  • Baja concentración, debido a que limitan la participación máxima por emisora entre 10 y 12%, y además las cinco series accionarias más representativas no pueden pesar más de 60% del total del Trac.
  • Diversificación, ya que por lo menos debe invertir en 10 emisoras.
  • Liquidez: su horario de operación es el mismo que el de la BMV.
  • Disponibilidad, ya que puede ser adquirido a través de cualquier intermediario bursátil.
  • Información sobre su precio cada vez que se realice una transacción en el mercado.

Una amplia oferta

En el mercado mexicano hay 19 Tracs listados, pero a través del Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) se pueden encontrar más de 300 ETFs internacionales. En este último mercado sólo pueden participar inversionistas calificados, es decir, inversionistas institucionales, instituciones financieras, intermediarios y aquellas personas físicas que demuestren haber mantenido inversiones en cantidad igual o superior a 1.5 millones de unidades de inversión (udis) en promedio durante el año inmediatamente anterior, o que hayan tenido ingresos brutos anuales iguales o superiores a 500 mil udis durante los dos últimos años. “En cambio, los Tracs domiciliados en México y listados en la BMV están al alcance de todos los inversionistas a través de cualquiera de las Casas de Bolsa autorizadas en México –asevera Gómez Galaz–. El tratamiento fiscal es igual al de las acciones, por lo que se trata de instrumentos de inversión transparentes”.

De los Tracs, 13 son sobre índices simples, y se les conoce como de primera generación porque están directamente relacionados a su subyacente. Los de segunda generación son para inversionistas más sofisticados. Por ejemplo, la Casa de Bolsa Protego ofrece dos Tracs para clientes experimentados, que sirven más para cobertura. A uno de ellos se le conoce como Trac Ángel (ANGELD), porque gana dos veces lo que el principal indicador de la Bolsa, el IPC. Si éste sube 100 unidades, el Trac te da el doble de rendimiento, te da 200, pero si pierde, de igual forma se pierde el doble. También se le conoce como “doble largo”, porque es un instrumento que duplica ganancias o pérdidas. El otro es “una vez corto” y se le llama Diablo (DIABLOI), porque si el IPC sube, el Trac pierde en la misma proporción; y cuando el mercado baja, el Diablo sube.

Los de tercera generación son los Tracs de commodities. Sin embargo, el mercado local de materias primas es incipiente a nivel bursátil, y por lo tanto se operan fuera del país. “Los de cuarta generación están por ser liberados –dice Catalina Clavé–, y son índices más complicados, en los que la composición de la cartera se basa en el análisis técnico, con un indicador que emitirá alarmas para saber cuáles deben ser las acciones que entran o salen, considerando las 35 emisoras del IPC. Esto será para inversionistas que aceptan más riesgo”.

Los Tracs normalmente replican índices accionarios, pero también instrumentos de deuda como los bonos gubernamentales de largo plazo (M5, M10, UMS y UDIS) que ya operan en el abanico listado en la BMV.

Dentro de los Tracs vinculados a índices destaca el NAFTRAC, que replica al IPC; el HABITA, que sigue al indicador del mismo nombre; los Tracs CONSUMO, CONSTRUYE y ENLACE, que emulan a los índices sectoriales Consumo Frecuente RT y a los índices de actividad económica BMV Construye RT y BMV Enlace RT, respectivamente.

Pero también la BMV y BBVA Bancomer listaron por primera vez en Latinoamérica un instrumento que tiene subyacente extranjero. Esto se logró con el Trac Brasil15, que ha resultado una innovación.

Rendimientos

Por su versatilidad, los Tracs se pueden utilizar para inversiones con estrategias pasivas, para tomar posiciones en un sector o segmentos de mercado, o para estrategias activas donde sean el núcleo de la cartera, con satélites de otro tipo. Permiten hacer portafolios balanceados en riesgo y sectores, porque con sólo comprar una acción se adquiere una cartera balanceada de empresas.

Actualmente el 80% de la inversión en capitales de las afores, por ejemplo, corresponde a inversiones en ETFs, nacionales e internacionales. Sin embargo, la inversión de las afores en Tracs aún es pequeña en comparación con la adquisición de títulos de ETFs internacionales.

Hasta el cierre de 2010 había más de 2,300 ETFs a nivel global, con 129 proveedores y 43 Bolsas donde operan. En México se estima que entre 30 y 35% del volumen de operación diaria en Bolsa se hace entre ETFs y Tracs.

Considerando que los Tracs son relativamente nuevos, es imposible hacer un comparativo histórico de sus rendimientos; sin embargo, entre los índices más antiguos se observan resultados muy atractivos.

Por ejemplo, en los últimos cinco años, finalizados en 2010, el índice BMV Brasil 15, acumuló un rendimiento nominal de 183.23%, superando a todos los otros índices de la BMV (durante enero-febrero de 2011 se ajustó -3.72%). El Trac que sigue al Brasil 15, a diferencia de otros índices como el mismo Bovespa (que en algún momento presenta una gran concentración en una emisora), se vuelve muy atractivo por su misma composición, que tiene una mejor ponderación.

El segundo más rentable es ILCTRAC, porque su índice acumuló en ese mismo periodo 128.88% (aunque en el primer bimestre del 2011 inició ajustando -3.93%). Este Trac replica el retorno total (retorno del índice incluyendo dividendos y otros pagos) de las 20 mayores emisoras de la BMV.

ICMTRAC (que sigue al índice CompMx) e IMXTRAC (que siguen al índice CompMx y al Inmex, respectivamente), acumularon rendimientos (ambos) de 119% en cinco años, pero al iniciar 2011 (enero-febrero) corrigieron en -3.92 y -5.9%.

Todos estos índices y los Tracs que los replican, superaron el desempeño del principal indicador bursátil, el IPC, y por lo tanto el NAFTRAC, que reportó un incremento acumulado de 116.54% en los últimos cinco años (a fines de 2010), aunque en el primer bimestre del año en curso observó una corrección de -3.97%.

El IMCTRAC, que replica el índice MidCap, en el mismo periodo ofreció un repunte de 74.35%, aunque inició el primer bimestre del año con una corrección de -5.96%.

Por lo que respecta al índice Habita, que en 2009 repuntó 62.68%, en 2010 creció solamente 3.46%. Si evaluamos lo últimos cinco años (2006-2010) repuntó 8.03%, muy rezagado frente a todos los demás.

Diferencias con los fondos

Debido a que en español los ETFs se conocen como Fondos Listados en Bolsa y su principio es la diversificación, podrían confundirse fácilmente con las sociedades de inversión. Pero existen diferencias entre ambos instrumentos:

  1. Los Tracs se cotizan en tiempo real, igual que cualquier acción. En un fondo de inversión tradicional es hasta el final del día cuando se ve qué activos tiene en su cartera. Sólo hasta ese momento es cuando se valorizan, se multiplica el número de activos y se divide entre el número de acciones, obteniendo así el precio de la acción del fondo.
  2. El ETF tiene dos valores: uno de ellos es la suma de todo lo que tiene en su cartera y el otro su cotización en sí, por lo que puede haber arbitraje, algo que no sucede en un fondo cerrado.
  3. Normalmente los ETFs tienen una gestión pasiva, porque siguen a un determinado índice; en cambio, los fondos de inversión cuentan con un fund manager que compra y vende títulos de sus carteras, como cree que es correcto.
  4. Los fondos de inversión cerrados sólo pueden ser constituidos y administrados por una operadora, su número de acciones es limitado y son el único medio para su compra o venta. En los ETFs aunque sí hay administradores autorizados para crearlos, dependen más de los subyacentes que existen en el mercado y su liquidez. El ETF se puede romper y las acciones que lo conforman pueden ser compradas o vendidas en lo individual para hacerlo más grande o liquidarlo. Un fondo no se puede liquidar así. Visto de otra manera, el número de acciones en circulación de cada ETF puede incrementarse o reducirse a diario, según la demanda de los inversionistas. Esta flexibilidad es el resultado de su proceso de creación y redención.
  5. El mercado secundario es otra diferencia: la operadora de fondos es la que vende una posición para liquidar a un cliente, mientras que el ETF tiene un mercado secundario directo y se puede vender en cualquier momento (aquí la similitud con una acción que cotiza en Bolsa). El fondo no tiene mercado secundario.
  6. No hay penalizaciones: el fondo tiene liquidez en diferentes periodos (semanal, mensual, trimestral, etcétera), y si como inversionista necesitas vender antes de esos periodos, te penalizan. Los ETFs se pueden vender cuando sea, sin penalización alguna.
  7. Los costos son más bajos en un ETF que en un fondo de inversión administrado de forma activa, por la misma naturaleza del instrumento, es decir, su gestión pasiva.

Entonces, ¿los ETFs desplazarán a los fondos de inversión? Más bien son instrumentos complementarios. Las sociedades de inversión son instrumentos activos, que se elaboran con una estrategia (por ejemplo, tratar de ganarle al IPC), mientras que el objetivo de los Exchange-traded Funds es replicar el comportamiento de un índice. Los ETFs tienen dos fuentes de liquidez. Tienen un mercado secundario donde se hacen los intercambios normales del título, pero si no hay posturas de compraventa se puede acudir al mercado primario del subyacente. Aquí el intermediario sale a comprar los títulos al mercado y los entrega al administrador, intercambiando los títulos de los ETFs. La liquidez de los ETFs no es lo que se ve a diario en el mercado secundario, sino la liquidez del subyacente.

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