¿CUÁNDO CAMBIAR DE ESTRATEGIA?

Reestructura de portafolio

¿CUÁNDO CAMBIAR DE ESTRATEGIA?

[Por Ricardo Vázquez]

Obtener los mejores rendimientos siempre será lo más deseable en cualquier inversión, pero si seguimos la regla dorada de que para obtener más ganancias hay que asumir mayor riesgo, ¿cómo debemos equilibrar esta ecuación? Lo más complicado no es aceptar un mayor riesgo solamente, sino saber cuál es el mejor momento para comprar, vender o mantener una posición.

Lo que esta vez intentamos responder es una pregunta común de infinidad de inversionistas: ¿cuándo debo cambiar mi estrategia?

Debemos partir del hecho de que todos los expertos en el tema recomiendan diversificar con base en el nivel de riesgo que acepta cada persona para armar o integrar un portafolio, establecer plazos (corto, mediano o largo) y ser disciplinado en la toma de decisiones de inversión.

Si bien los profesionales de portafolios nos deben asesorar cuando se requiere, también debemos evitar que ellos siempre decidan por nosotros, por lo que es preciso tener los conocimientos básicos para saber qué hacer cuando estas variables cambian.

Disciplina: elemento vital

Según explica Verónica Fax Orellana, directora ejecutiva de comercialización y difusión de Asset Management de BBVA Bancomer, el concepto de “largo plazo” en materia de inversiones financieras en México equivale a seis meses. Reconoce, sin embargo, que esto ha ido cambiando con el tiempo, de manera que cada vez hay más personas conscientes de lo que en verdad significa el largo plazo: más de un año. “Si ya tienes un asset allocation o un portafolio de inversión en diferentes instrumentos a largo plazo –afirma–, debes apegarte a él para tener éxito.

Lo que vemos como asesores es que los inversionistas que optan por un plazo de cinco años tienden a no respetarlo en cuanto advierten un movimiento en el mercado financiero”.

De acuerdo con su experiencia, las estrategias de asset allocation funcionan muy bien en el largo plazo. “De hecho, yo sí puedo hablar personalmente de los muchos beneficios obtenidos por apegarme a una estrategia y no moverme de ahí”.

Hay que tener presente que un buen asset allocation implica al menos tres años de plazo. “Si el inversionista necesita el dinero antes (por ejemplo, en un año o en año y medio), no debería estar en un asset allocation. En este caso son preferibles los instrumentos líquidos, o bien disponer de un fondo de emergencia o de necesidades diarias con instrumentos de mucha liquidez”.

¿Cuál es monto ideal en un fondo de emergencia? Fax explica: “Un año de ingresos para los imprevistos es muy recomendable, aunque algunos expertos dirían que hasta tres años”. Ahora bien, aclara Fax, el fondo de emergencia no debe estar a un plazo mayor de 90 días, sino de 28 días como máximo, y en instrumentos de deuda.

Objetivos ajustables por edad

Lo primero que se debe considerar es la etapa de la vida en la que se encuentra cada quién. Mientras más joven se es, más inclinada es la persona a asumir riesgos, dado que dispone de mayor tiempo para ver si su estrategia da resultados y, en caso de pérdidas, también tiene más tiempo para recuperarse. Por el contrario, mientras más edad tenga una persona, más adversa al riesgo debe ser.

La especialista ejemplifica con un jubilado, quien vivirá en un futuro de sus intereses y, por tanto, debe optar por instrumentos de deuda. Lo más recomendable para él es no invertir a un plazo mayor de un año. En cambio, una persona que está ahorrando para el retiro o para comprar una casa a cinco años puede asumir más riegos, con el objetivo de maximizar su rentabilidad.

“La gente más madura, a la que le tocó vivir las crisis recurrentes, es más conservadora que la gente joven. Y no sólo porque experimentó auges y cracks de los mercados, sino porque ve más cerca el retiro y le preocupa incursionar en algo nuevo o con un alto riesgo”.

La especialista de BBV Bancomer explica que, sin duda alguna, a las diversas etapas de la vida corresponden objetivos diferentes. Por ejemplo, si alguien tiene un negocio seguro debe revisar su portafolio de inversión para ver si puede asumir mayor riesgo. Si está por cambiar su negocio, en cambio, y este acontecimiento le genera incertidumbre, hay que ajustar también el portafolio, en vista de que los gastos se pueden incrementar y es posible que necesite liquidez. Lo aconsejable sería tener más acceso al dinero y menor estrategia de largo plazo. Cuando un inversionista está en el trance de cambiar el giro de su negocio, de invertir en rubros desconocidos para él o simplemente expandir su empresa, su perfil de riesgo cambia, y con él, su portafolio de inversión debe hacerlo.

Gerardo Copca, director de la consultoría MetAnálisis, afirma que un inversionista que ha sido disciplinado en el manejo del portafolio, y por tanto ha hecho una estrategia para ir variando de tácticas conforme pase el tiempo, a lo largo de su vida irá tomando cada vez un menor porcentaje de riesgo en su cartera, sobre todo cuando se acerca la etapa del retiro. No es lo mismo pretender hacer una inversión con un perfil patrimonial que realizar inversiones especulativas de corto plazo.

Ambos expertos coinciden en que, con respecto al largo plazo, la edad determina los objetivos de inversión y los riegos que se quieren tomar o evitar. Como recomendación general, Verónica Fax asegura: “El mejor portafolio de inversión es el que se acomoda a tu nivel de vida. Ése sería el consejo número uno”.

No perseguir al mercado

El entorno te puede hacer cambiar tu portafolio, pero “hay que tener mucho cuidado, porque cuando una persona es muy propensa a revisar el mercado continuamente, puede caer en el error de “perseguirlo”, rompiendo la primera regla de una cartera de inversión: tener disciplina y mantenerla por el plazo que se fijó, hasta su cumplimiento.

“Debemos revisar el entorno, pero no podemos ajustar el portafolio cada vez que haya volatilidad”, dice Fax.

Veamos el caso de una persona que tiene un portafolio a tres años con tipo de cambio, deuda de largo plazo y renta variable. Si revisa el mercado cada semana y el peso se aprecia, en el portafolio se reflejará un rendimiento negativo. Esa persona puede reaccionar pidiendo la venta de esa posición perdedora e incrementando su posición en renta variable, para recuperarse. Además de cometer muchos errores, el portafolio de inversión que planeó a tres años se va a distorsionar. El rendimiento previsto no llegará, porque seguramente comprará el instrumento una vez que ya hayan subido los precios… justo cuando empezarán a bajar.

En los portafolios de largo plazo, advierte Copca, el día a día no importa, sino los objetivos de rendimiento establecidos en la estrategia de inversión. “Se equivocan quienes desean corregir portafolios de largo plazo ante eventos coyunturales. No proceden con el timing adecuado y, además, es muy probable que asuman mucho mayores riegos que los establecidos originalmente en sus portafolios”.

Ahora bien, en el caso de una cartera sofisticada, al ver que un mercado o sector está mejor que otro, “entonces sí vale la pena sentarse con un asesor, ya que se trata de decisiones que no se deben tomar a solas”, agrega Fax. En este sentido, prevé que en 2010 haya volatilidad en las tasas de interés de largo plazo, por lo que es muy probable que paguen menos que en el pasado. Por lo tanto, “hay que estar menos expuestos y, a lo mejor, modificar los porcentajes del portafolio para el resto del año”.

¿Cuando revisar el portafolio?

Entonces, ¿con qué frecuencia debe revisarse el portafolio de largo plazo? Verónica Fax es contundente: “Yo diría que cada seis meses o una vez al año”.

Rodolfo Campuzano, director de análisis y estrategia de Invex, coincide en que, si bien éste es un ejercicio continuo, no se sugiere hacer cambios a diario. “Nosotros establecemos premisas –comenta–. Por ejemplo, es previsible que suba el oro, de modo que debes analizar la frecuencia en que te conviene invertir en este metal. Yo diría que lo adecuado es cada mes, siempre y cuando continúen las circunstancias o factores por los que establecimos esa premisa. Otro ejemplo es el siguiente: considero que el dólar estará débil, ya que Estados Unidos tiene un serio problema de déficit, pero si hay noticias en el sentido de que se va a revertir ese déficit, tendremos que analizar la posibilidad de hacer cambios a nuestro portafolio”.

En Invex, lo que hacen en relación con el asset allocation institucional es revisar mensualmente las premisas con el comité de inversión. “Si dijimos que la Bolsa debería subir debido a ciertas variables, evaluamos qué pudo haberse modificado, y si la premisa no cambió, mantenemos las posiciones, o incluso las reforzamos cuando la premisa se reafirma. Hacemos este ejercicio al menos una vez al mes”.

Copca respalda la idea de revisar constantemente las condiciones macroeconómicas del mercado, tanto nacional como internacional. Es lo prudente, dice, para ver si algún cambio en esas condiciones repercutirá en el portafolio, en cuyo caso se requiere hacer ajustes en el corto o en el mediano plazo. Sin embargo, insiste en que hay una gran diferencia entre revisar periódicamente y tomar decisiones de reestructura de portafolio.

Guarda las proporciones

Pero la ecuación tiene mayor complejidad. ¿Cuándo sí debemos estar al pendiente de nuestra cartera, para no dejar pasar oportunidades? Fax pone sobre la mesa otro factor a considerar: “Es posible que un instrumento se adelante a otros mercados; si revisas cada seis meses y descubres que el mercado accionario subió mucho, pero habías planeado tener el 30% de tu cartera en renta variable y ahora ya tienes el 40%, será el momento de acercarte a tu asesor y evaluar si vale la pena vender el 10% y reestructurar en los demás instrumentos, o bien mantenerte como estabas”.

Al respecto, Copca reitera que la disciplina es fundamental en las inversiones a plazos largos, de manera que recomienda a los clientes mantener la estrategia de inversión, es decir, el mismo nivel de riesgo desde el inicio hasta culminar el objetivo. Esto implica que, cuando un mercado o instrumento ya dio lo que se esperaba o alcanzó su objetivo, hay que realizar las operaciones adecuadas para mantener la misma estructura del portafolio con el que se inició. “Es lo que se conoce como ‘rebalanceo de portafolio’, es decir, tu cartera se ajusta para mantener el riesgo que deseas asumir o con el que te sientes cómodo desde el principio”. Por lo regular, el rebalanceo se efectúa cuando concluye un ciclo (por ejemplo, un año). “En ese momento inicias nuevos objetivos de acuerdo con la valuación del mercado en general que acabas de hacer”. En el caso de la renta variable, ejemplifica, cada trimestre es posible ver lo que vendrá: a partir de los reportes de las empresas en Bolsa pueden determinarse nuevos objetivos.

No a la tentación

La revisión frecuente de la fluctuación en el precio de las acciones puede generar la tentación de vender y comprar para obtener ganancias rápidas, lo que se conoce en el sector financiero como “cascar el mercado”. Pero esto puede llevar a que la estrategia que definimos, deje de funcionar. “Por ello es importante definir muy bien un portafolio de inversión que se ajuste a las necesidades de cada quién –señala la directiva de BBVA Bancomer–. En segundo lugar, debemos escoger cuidadosamente los instrumentos con los que nos sintamos cómodos y entender muy bien cómo se mueven en el portafolio. Si eliges tipo de cambio, deuda de largo plazo y renta variable, ¿sabes exactamente qué implica cada uno de estos instrumentos y qué riesgo estás tomando? Así, cuando se presente la volatilidad, sabrás que esto es algo inherente a dichos instrumentos, y no te asustarás. La información es lo que te da la tranquilidad”.

¿Y qué hacer en caso de una situación como la ocurrida en el último trimestre de 2008, cuando estalló la crisis internacional? Fax explica: “Lo que suele pasar es que todo mundo empieza a correr, pero comprar o vender con pánico es un gran error. Lo mejor es no actuar, mantenerse al margen y esperar a que todos pasen corriendo. Si están vendiendo, a lo mejor ahí conviene comprar”. Lo pertinente es informarse, ya que en esos momentos se presentan muy buenas oportunidades de inversión.

La especialista ejemplifica con un caso hipotético: “La Bolsa vale 36 mil puntos y todo mundo dice que es momento de comprar, pero se desploma bruscamente a 27 mil puntos por circunstancias inesperadas, aunque dentro hay empresas sin problemas. Si voy a plazo de cinco años, compro a la baja las acciones baratas, cuando todo mundo está vendiendo, y en uno o dos años valdrán mucho más”. El pánico generalizado, en ese caso, puede operar a nuestro favor.

Cuando el contexto macro sufre un cambio drástico es irremediable ajustar los portafolios de largo plazo. Lo sano es hacerlos defensivos, pero no por ello vender con pánico. “Las revisiones periódicas de las condiciones macro (mensuales) te deben permitir anticipar posibles choques o impactos en una variable, como las tasas de interés o el tipo de cambio. De esta manera puedes reestructurar tu portafolio, pero manteniendo las premisas básicas de diversificación, plazo y riesgo”.

Entre el corto plazo y la especulación

No es lo mismo armar un portafolio con un largo horizonte, que invertir en plazos muy cortos. Quien persigue la inmediatez se puede volver altamente especulativo, dado que obtiene ganancias rápidas, aunque también corre el riesgo de tener pérdidas en periodos cortos de tiempo. “Al igual que en las apuestas, es muy difícil atinarle: casi nunca entras en el piso ni te sales en el techo”, dice Verónica Fax.

La persona que quiere mover su portafolio con frecuencia, sabe que está asumiendo un riesgo mayor, aunque, si gana, sus rendimientos serán elevados. “Aquí, el timing sí importa, no sólo en el día a día, sino incluso en el intradía. Sin duda, esto te servirá para tomar buenos precios, pero nunca debes usar esa estrategia para el largo plazo”, apunta el director de MetAnálisis.

Los precios son también determinantes en el corto plazo. Y es que si, por ejemplo, una acción subió mucho más que el mercado de referencia, ya se acumularon ganancias atractivas, así que lo sano es tomar utilidades. Pero si la tendencia de alza persiste y el deseo de volver a hacer más ganancias con la misma acción nos domina, volvemos a comprar, y así sucesivamente, aunque no siempre correremos con la misma suerte.

Invertir en el corto plazo es algo completamente distinto de adoptar una estrategia de largo plazo. Lo que predomina en la primera opción es la oportunidad, el timing y el riesgo elevado. La estrategia es muy sencilla: entrar y salir rápido. Sin embargo, estos inversionistas nunca deben olvidar que cada operación de compra o venta implica una comisión para el intermediario. Por lo tanto, para que la ganancia rápida sea rentable, debe asumir esos costos en su expectativa.

En suma, el tema del timing es muy amplio, y si bien todavía hay mucho camino por andar, las instituciones en México son cada vez más profesionales, con personal cada vez mejor calificado para asesorarnos. Así que, en principio debemos informarnos sobre el mercado, los plazos y los riesgos, y después buscar un buen asesor de inversiones: alguien que nos haya probado que podemos confiar en él. Sobre esto hablaremos en próximos artículos.

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2 pensamientos en “¿CUÁNDO CAMBIAR DE ESTRATEGIA?

  1. Muy interesante el artículo, creo que es muy importante disponer de un asesor financiero, que sea independiente, para que Oriente a cada persona según su situación concreta. Un saludo.

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