DERIVADOS: COBERTURA Y BUENAS GANANCIAS

“Todos deberíamos invertir en ellos”

DERIVADOS: COBERTURA Y BUENAS GANANCIAS

[Por Matiana Flores]

Luis Ballescá, director general de Private Wealth-Hedge Management, de Global Derivatives y del Instituto del Mercado de Valores (Imerval)

 

Los derivados son excelentes para manejar cobertura de riesgos sobre cualquier mercancía física o instrumentos financieros. Incluso puedes tener beneficios adicionales si le va bien al referente. Luis Ballesca, director general de Global Derivatives y del Instituto del Mercado de Valores (Imerval), habla sobre esta excelente alternativa.

¿Qué objetivos buscan quienes invierten en derivados?

Antes hay que aclarar que el mercado de derivados no forma parte del mercado de valores, cuya función económica es financiar a la planta productiva del país a través de la colocación de papel de deuda y de renta variable (y con ello transferir recursos de quienes ahorran a quienes los necesitan). En la transferencia de recursos participa todo el sistema financiero, y buena parte se hace a través del mercado de valores. El mercado de derivados tiene dos aplicaciones principales. La primera consiste en la administración de riesgos, porque permiten pactar hoy el precio de una mercancía para una fecha futura. Esa mercancía, también llamada subyacente, puede ser casi cualquier cosa: productos agropecuarios, jugo de naranja congelado, petróleo, metales, tasas de interés, tipos de cambio, inflación, índices accionarios, etcétera. Como cobertura de riesgos deberían utilizarlos, por ejemplo, las personas morales y físicas con actividades de exportación e importación. En los últimos dos o tres años los exportadores han perdido dinero porque no han usado derivados para administrar sus riesgos.

Al ver los boletines del Mercado Mexicano de Derivados (Mexder) del año pasado, observamos que los futuros del dólar para estas fechas estaban a $13 pesos. Si los exportadores hubieran pactado esos futuros estarían cobrando esa cantidad por sus exportaciones, en lugar de los $11.90 en que se cotiza la divisa actualmente. Un exportador siempre tiene el riesgo de que baje el tipo de cambio, y debería usar estos productos para cubrirse.

Pero los derivados también se pueden usar para especular (como lo hicieron Comercial Mexicana y otras empresas). De hecho, es importante que existan especuladores porque ellos son los que dan liquidez a los mercados y facilitan que la gente pueda comprar y vender cuando quiera. Pero una empresa industrial, comercial o de servicios sólo debería usar los derivados para administrar sus riesgos.

La otra función importante de los derivados es la inversión, aunque lamentablemente en México eso está muy satanizado.

¿Utilizar derivados permite obtener mayores beneficios y ganarle al mercado?

Las personas tienen un mal concepto de los derivados porque las noticias que se difunden de estos instrumentos son siempre malas. Por ejemplo, ahí está el caso de Comercial Mexicana o incluso la crisis financiera de Estados Unidos. Y es que muchas veces les echan la culpa, aunque los derivados no causan las crisis. En realidad, las crisis son producto del mal comportamiento de las instituciones financieras y de los gobiernos, como ocurrió en 2008. Si un país maneja déficits incontrolables, entra en espirales inflacionarias, devaluatorias y de altas tasas, como lo vivimos nosotros hasta hace 10 años. Con Zedillo empezaron a mejorar las macrofinanzas. Hoy no tenemos inflación, devaluación, ni altas tasas de interés, y los derivados han estado ahí y no han ocasionado ninguna crisis.

Cada vez conocen más del tema las personas físicas, las tesorerías de las empresas y los inversionistas institucionales, y utilizan en mayor medida los derivados para invertir. En México, las compañías de seguros están autorizadas a usar derivados como cobertura de riesgos y para invertir sus reservas. Las afores los utilizan para incrementar los rendimientos de sus inversiones y para cobertura. Incluso las sociedades de inversión han sido facultadas recientemente para emplearlos. Claro, deben cumplir con los requisitos señalados por las autoridades, como el Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, además de los propios organismos autorregulatorios, como el Mexder. También hay que cumplir ciertos parámetros de riesgos y de capital, porque se están administrando recursos del público inversionista y, en el caso de las afores, el dinero de los trabajadores.

Pero las personas físicas siguen considerando a los derivados como instrumentos ajenos a ellas

Sí, esto se da principalmente por tres razones:

a) Desconocen el tema

b) Los asesores de bancos y Casas de Bolsa no los promueven, porque también los desconocen o toman capacitación pero no ponen en práctica lo que aprenden y terminan por olvidarlos

c) Las instituciones financieras los evitan porque tienen un conflicto de interés

Este último es un problema vigente en todo el mundo, y también fue parte de la crisis de 2008. Y es que los ejecutivos de las instituciones financieras (bancos y casas de Bolsa) ganan dinero en función de lo que generen a la institución, no en función de lo que ganen sus clientes. Bajo esa premisa hacen las recomendaciones. Por ejemplo, si un inversionista quiere invertir $350 mil pesos en Naftrac (el ETF que replica el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores), llama a su asesor y le pide que compre 10 mil Naftracs con el conocimiento de que va a ganar o perder conforme el desempeño de la Bolsa. Pero si el inversionista desconoce que hay Naftracs, el asesor puede recomendarle una sociedad de inversión indizada al IPC, o una sociedad de renta variable que busca ganarle a dicho índice.

El problema es que una sociedad de inversión está diseñada para pequeños inversionistas. Pero alguien que tiene $350 mil pesos ya puede comprar directamente en la Bolsa. Si le recomiendan comprar una sociedad de inversión de renta variable va a ganar lo mismo que cuando la Bolsa suba y va a perder cuando baje, sólo que los fondos cobran entre 2 y 3% de comisión. Entonces, si la Bolsa sube 20% el inversionista gana 17%, y si baja 20% terminará perdiendo 23%. En cambio, si los $350 mil pesos los pone en Naftracs, sólo le cobrarán una comisión de 0.5%. Ahí está el conflicto de intereses.

Los inversionistas deben preguntar a sus asesores por otras opciones de inversión. Si alguien quiere invertir $350 mil pesos en la Bolsa, basta con que opere un futuro del IPC. La gran diferencia respecto a las otras opciones es que la comisión que va a pagar son $100 pesos, equivalente al 0.03% de $350 mil. Los derivados pueden utilizarse, entonces, para ganar más que con las otras inversiones, con el mismo riesgo y mucho menor comisión.

Otro mito de los derivados es que son más riesgosos que los productos físicos. Esto es falso porque al invertir $350 mil pesos en Naftracs, para seguir con el mismo ejemplo, se gana y pierde sobre los $350 mil pesos igual que con un futuro del IPC con el mismo valor, pero con dos ventajas: la comisión es la décima parte de los otros, y no se tiene que poner esa cantidad, sino sólo un margen; el resto se deja en renta fija.

Ahora bien, los derivados también pueden usarse para apalancar otras inversiones, y entonces sí se asumiría más riesgo que con los instrumentos tradicionales. Pero utilizarlos de esta forma es decisión de cada inversionista.

Cuando se operan apalancados, ¿hablamos de inversiones especulativas?

Hay unos productos nuevos en la Bolsa (Ángel y Diablo) que son una especie de Naftracs; es decir, son fondos que siguen al principal índice de la Bolsa, pero el Ángel gana el doble de lo que suba la Bolsa o pierde el doble de lo que baje. El Diablo es al revés: cuando baja la Bolsa gana el doble y cuando sube pierde el doble. Estos productos están en el mercado físico, operan como Naftracs, pero al doble del comportamiento: están apalancados dos veces.

Hay que invertir en lo que entendemos. ¿Qué debemos saber de los derivados para hacerlo con éxito?

Es un tema de mucha educación, mucha capacitación. No puedo entender un futuro de tasas si no sé cómo se manejan los productos que tienen que ver con ellas, como los cetes, o uno del IPC si no conozco el mercado de capitales. Sólo después de saber esto podré entender cómo usarlos para hacer lo mismo que en el mercado físico pero con menos comisiones. O si quiero empezar a apalancarme para ganar más que en el mercado físico, con los riesgos que eso tiene, y usarlos para cobertura.

Si alguien no es experto en productos financieros, debe poder confiar en su asesor. Pero aquí llegamos a donde empezamos, porque los asesores de instituciones financieras difícilmente utilizan estos productos para invertir, por su escaso conocimiento y el conflicto de intereses que ya mencionamos.

También hay que destacar la falta de conocimiento de los inversionistas. Por ejemplo, hay personas que llevan al banco millones de pesos y los invierten en un pagaré a 28 días que les da 3% o menos. Pero, ¿qué es más riesgoso para un inversionista, invertir $1millón de pesos en pagarés que pagan 3% o invertirlos en cetes? La pregunta es: ¿por qué el gerente de la sucursal no le dice: “señor, usted no debe estar en estos pagarés, debe invertir directo en cetes, acciones o futuros?” No se lo dice porque deja más dinero un cliente al que sólo se le paga el 3%.

Por otro lado, una persona conocedora tampoco tendría más de un millón 600 mil pesos en la banca, por el techo de cobertura del IPAB. De hecho, preferiría invertir esa cantidad en un banco de poca categoría que paga 6% que en uno de mucho prestigio que sólo le paga el 3%. Al fin y al cabo, si quiebra la institución, la inversión está cubierta por el IPAB hasta por ese monto. En el tema de los derivados es la misma historia: mucho es por desconocimiento. Se necesita mucha capacitación para usarlos con el objetivo de mejorar el rendimiento de las inversiones.

¿Se pueden utilizar los derivados con fines patrimoniales?

Sí. Si yo invierto en bonos del IPAB que pagan cetes más un bono, puedo incrementar su rendimiento usando derivados, por ejemplo vendiendo calls (que son techos de la TIIE). Si vendo esos techos a 9%, cobro una prima más mis cetes, más mi spread del IPAB. Esto es un rendimiento más grande que el que tenía originalmente, pero con un sacrificio: nunca voy a ganar más de 9%, porque le puse ese techo.

Con los derivados puedo poner techos y pisos y hacer muchas cosas para incrementar los rendimientos de las inversiones, con un riesgo muy controlado. También puedo invertir un porcentaje con apalancamiento de dos, tres veces… puedo ganar 10 veces lo que dé la Bolsa (y también puedo perder 10 veces lo que baje la Bolsa). Claro que tampoco se deben usar para especular poniendo en riesgo todo el capital de una empresa. Para especular sólo hay que utilizar cantidades que no signifiquen una gran minusvalía para la persona física o moral, en caso de que las cosas salgan mal.

En los mercados de derivados hay estrategias que se utilizan como opciones y productos que tienen volatilidad implícita, por lo que se gana dinero aunque un mercado no suba ni baje. Puede ganarse más dinero con derivados en el largo plazo, pero no en forma especulativa sino patrimonial.

¿Cómo identificar un buen asesor en derivados?

Hay que buscar verdaderos expertos en el tema. Si un inversionista tiene $10 millones y se acerca a un asesor que le recomienda en primera instancia invertir en fondos, mejor que busque otro asesor. Todo el mundo debería estar invertido en derivados. Es una belleza de instrumento. Tienen bondades increíbles, cuando se usan bien. Sin embargo, este mercado sigue olvidado y satanizado… mientras que seguimos en los mercados tradicionales.

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4 pensamientos en “DERIVADOS: COBERTURA Y BUENAS GANANCIAS

    • Hola Marco:
      Una opción es que adquieras futuros referenciados al IPC, TIIE 28, Cete 91 o a cualquiera de las siete acciones que actualmente cotizan en el Mercado Mexicano de Derivados (MexDer). Este tipo de contrato implica montos que van de $140 a $2,400 pesos, sin embargo, para invertir en el MexDer dedes abrir un contrato de inversión con un intermediario financiero y te puede solicitar varios miles de pesos más, monto similar al que piden para invertir directamente en acciones en la BMV (de $50 mil a $1 millón o más). Esto último depende de cada casa de bolsa, por lo que lo mejor es que preguntes directamente en la que sea de tu preferencia.
      ¡Saludos!
      Dr. Milton

  1. Me parece sumamente interesante y necesario este tipo de artículos, pues tanto las personas físicas como morales carecemos de información valiosa para la toma de decisiones en cuanto a coberturas cambiarias.

    • Hola Gumaro:
      Gracias por tu comentario.
      Ese es el propósito de nuestra revista y esperamos cumplir con las expectativas de ustedes, nuestros lectores.
      ¡Saludos!
      Equipo Inversionista

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